17.05.2009 | Son jóvenes. Ya han realizado experiencias empresariales con fracasos y éxitos. Apuestan a desarrollar nuevos emprendimientos propios y aportan recursos en los de otros. Buscan crecer asociativamente. Son capaces de detectar una oportunidad propia o ajena.
Palermo Valley es un nodo social de emprendedores e inversores que empezó a reunirse en Capital Federal con la idea de encontrar voluntades afines que se juntaran para llevar adelante un proyecto productivo, vinculado especialmente con el desarrollo económico por medio de alguna herramienta informática.
En poco tiempo la idea sinergizó tanto que empezó a expandirse a otros países del continente y se hizo internacional: los desarrolladores contaban sus proyectos y otra gente, inversores de riesgo o “ángeles”, aportaban sus recursos para que ésos jóvenes capaces pudieran desplegar su potencial.
Ambas partes se vieron favorecidas en el corto plazo. Unos logrando despegar en un contexto comercial donde hacen falta recursos. Otros obteniendo el beneficio de un capital ocioso que pusieron a trabajar y les dio resultados por intermedio del desarrollo de las TICs (tecnología de la informática y comunicación).
Expectativas
El martes 12 de mayo se realizó la primera reunión en nuestra ciudad, organizada por un grupo de diez marplatenses que trajeron la experiencia. Tuvo lugar en el Museo del Mar. El efecto fue importante: más de 110 personas acudieron a la convocatoria a través del “boca a boca”.
En la reunión hubo empresas locales que expusieron sus proyectos durante un lapso de cinco minutos en una ronda donde el resto escuchó de qué se trataba.
La idea de este tipo de reuniones es generar el ámbito donde los emprendedores puedan mostrar qué es lo que están desarrollando para que, a partir de ahí, los inversores presentes puedan acercarse e iniciar una relación. Pueden darse vínculos de financiamiento de capital de trabajo (desde us$ 50.000), financiamientos pequeños (us$ 10.000), alianzas estratégicas entre empresas o sinergia entre emprendedores para avanzar en un contexto común aprovechando las potencialidades de cada uno.
Capital de riesgo
Uno de los segmentos del encuentro fue la charla que brindó Vanesa Kolodziej, una emprendedora e inversora que pertenece al Palermo Valley que estuvo en nuestra ciudad explicando cómo es el desarrollo del proyecto.
Vanesa contó los pasos que tiene que dar un emprendedor para buscar fuentes de financiamiento, donde ubicó como tales a “los ángeles”, las “incubadoras” y los organismos estatales a través de subsidios. Los primeros dos casos son los más interesantes para explorar desde el punto de vista del emprendedor, debido a que el capital privado genera una potencialidad enorme en las empresas que inician su trayectoria en el mercado.
La expositora alentó a realizar varios pasos fundamentales para contactar a un “ángel”, patrocinador del proyecto. Sin embargo, advirtió que hay que estar dispuesto a ceder. Una de las claves es que la empresa esté “preparada para recibir dinero”. Esto implica tener un desarrollo legal encaminado, con una sociedad anónima constituida y las cuentas en orden.
Los “ángeles” entran al negocio luego de analizar las posibilidades de crecimiento, tener un acuerdo de confidencialidad y acordar la participación en el management de la empresa por medio de acciones. Hay que tener en cuenta también que un inversor espera una recuperación del capital en el orden de los cinco años, por lo cual para ese momento estará pensando en vender su paquete accionario.
Cualquiera puede emprender
Matías Paterlini es un marplatense de 25 años que ya lleva varios emprendimientos a través de la informática. En los primeros años no le fue del todo bien, pero siguió intentando. Como él dice, “hay que saber en qué momento desprenderse de un proyecto para iniciar uno más grande”.
Su visión de los negocios estuvo enfocada a conformar una imagen pública seria de parte de los emprendedores. Matías señaló que “lo que está en Internet seguirá ahí por siempre”, por lo tanto es fundamental que el emprendedor genere un perfil responsable en la web, porque así es como se lo verá en el plano real.
Generó una fuerte relación con la gente al señalarle algunos aspectos de lo que un emprendedor debe tener en cuenta a la hora de salir a buscar capital. Pero analizó, sobre todo, las potencialidades del futuro empresario y las virtudes que debería contar para sobrevivir en el mercado. El primer Mar del Plata Palermo Valley fue un éxito. Y no será el último sino el inicio de una serie de encuentros que servirán para que mucha gente pueda encontrar una vía de financiación alternativa a las conocidas tradicionalmente como los bancos o las financieras.
Promete generar un espacio de trabajo especial donde la fortaleza de todos sea un “plus grupal” que contribuya a encauzar aquellos proyectos que a veces, por no contar con respaldo, se caen ante el desánimo de quienes los llevan adelante.
No es un grupo de autoayuda ni nada que se le parezca. Es más una incubadora de futuros empresarios con ganas de expandirse y alcanzar sus sueños desde un perfil asociativo pero económicamente rentable.
Los “valley’s” son una clase de emprendedores muy ligados a las redes sociales que interactúan permanentemente con gente de todo el mundo, buscando imponer sus proyectos mediante la utilización de las herramientas que hoy aporta el mundo del conocimiento.
Y este proyecto está en Mar del Plata. Para generar oportunidades a muchos.
por Matías Frati
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