12.07.2009 | La tercera fecha del Circuito Marplatense de Squash que debía disputarse en estos días fue suspendida, con buen criterio desde la Asociación Marplatense de esa actividad y la entidad organizadora.
Los motivos fueron sencillos: cortar la circulación del virus de la Gripe A N1H1. Es que el squash es una disciplina que se realiza en espacio cerrado y en dimensiones chicas, por lo tanto, en este caso se justifica absolutamente tomar todas las medidas de prevención necesarias. Y la suspensión del torneo fue lo más atinado.
Reprogramación
El torneo debía disputarse en las canchas de Nick Squash, en la calle 3 de Febrero al 3300, desde el viernes 10 de julio. Ahora se sabe que no será durante este mes, sino en agosto, aunque todavía resta que las autoridades de la AMSR confirmen la nueva fecha.
La decisión, tomada en conjunto por las autoridades de la entidad y el club, llega en un momento justo, dado que en la cuarta semana de alta circulación viral debían tomarse todas las medidas posibles.
¿Qué pasa en el squash? Los jugadores comparten la cancha en un escenario cerrado con paredes laterales y techo bajo; y por momentos tienen contacto físico para alcanzar diferentes jugadas. Esas pueden ser condiciones suficientes para un contagio.
Algo similar ocurre fuera del court, donde el público observa los partidos desde las gradas, pero muy cercanos unos de otros.
Gira internacional
El marplatense Juan Pablo Roude continúa de gira por Australia, donde está haciendo sus primeras armas en el squash profesional. Ya ha disputado torneos de la PSA y logró obtener puntos, al ganar partidos de la qualy y disputar cuadros principales.
El último que jugó fue el Victorian Open, en Melbourne. Allí fue derrotado en primera ronda del main draw por el australiano Steven Robinson, cuarto cabeza de serie del certamen, que lo venció por 3 a 0 con parciales de 11-2, 11-9 y 11-6. Antes había ganado en la clasificación ante el neocelandés James Skiffington y al australiano Ben Werchon por 3 a 0 y 3 a 1, respectivamente.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El fiscal del caso Carolina Píparo detalla cómo sigue la causa y afirma que estos delincuentes no salen a robar para alimentar a sus hijos sino para vivir sin trabajar, consumir drogas, entre otras cuestiones.