28.04.2007 | Para quienes creen haberlo visto todo, la propuesta de un dúo de plásticos que proponen una muestra de obras elaboradas a partir de carne, en piezas tridimensionales. Cada pieza presenta un concepto central visual acompañado de música. Indagamos en el planteo que problematiza los bordes entre ciencia y arte, y esto dijeron.
N&P: — Ustedes trabajan con una materia prima perecedera. ¿Cuál es el tratamiento que le dan para evitar que se corrompa?
AM: — Le aplicamos una técnica que consiste en una especie de momificación, pero moderna. Consiste en quitarle todos los fluidos y los lípidos, y suplantarlos por polímeros. Se pierde así el 70 % de la sustancia, que es agua y grasa, el resto queda recubierto por el polímero. Conserva la textura y el color, lo que cambia es el peso y que huele a la sustancia química. Pero a la vista, es carne.
N&P: — ¿De dónde tomaron la técnica?
AM: — La planteó en 1977 Gunter Von Hagen, con la diferencia de que él no trabaja con carne sino directamente con cuerpos humanos. Tiene todo un museo infernal con cientos de cadáveres momificados, básicamente chinos. La diferencia fundamental es que usamos la carne como un elemento de la creación de la obra, mientras Gunter pone a ese ser humano en una posición determinada, y ésa es la obra en sí misma.
N&P: — ¿Cómo y por qué nació la afinidad artística entre ustedes?
FL: — Porque tenemos una amistad de bastante tiempo, una afinidad ideológica y filosófica, compartimos bastantes ideas. Tenemos un buen training, mucha fluidez, y siempre trabajamos desde lo positivo, es decir vamos sumando uno con el otro. Las ideas que no son factibles terminan cayéndose solas, sin que nadie diga que no sirven. Nosotros venimos de áreas técnicas: yo, de la ingeniería, estoy especializado en biotecnología, y Nito (Antonio) de la informática, especializado en inteligencia artificial. Estamos acostumbrados a lo que es el trabajo en equipo multidisciplinario, el desarrollo de proyectos. Si bien éste es un grupo de arte, fue encarado con la seriedad de un equipo que trabaja para llevar adelante un proyecto. Mantenemos la parte artística con la eficiencia del área científica de la que venimos.
Manifiesto. Carne, vida y arte
“¡Sólo carne somos!
Carne que goza, carne que piensa, carne que sufre, carne que ama, carne que destruye, carne que siente, carne que crea, carne que vive.
El pensamiento es carne, el sentimiento es carne, las sensaciones son carne, el deseo es carne, el espíritu es carne y la carne es vida y la vida es también carne.
Y el tiempo es nuestras vivencias impresas en la carne. Vivimos entre la carne, por la carne y a través de la carne. La carne es la esencia y el sentido.
La vida es el trajín de la carne, que se manifiesta en el arte.
Porque el arte expresa al hombre.
Y el hombre sólo es carne".
Antonio Marsiglio
Fernando Lozada
Son los autores y son los artistas. Buscan un arte abyecto, casi desagradable, pero conmovedor. Afirman no haber encontrado mejor elemento para representar la realidad que la carne.
Son de acá. Son parte de una comunidad nacional para la cual la carne es principio y final. Son integrantes de una nación que funciona a estímulo y respuesta con el olor del asado que representa que se ha puesto el techo de la obra, o que se ha cobrado la quincena. Son parte de un país que tiene encima de los hombros a la patria ganadera. Son de acá, y son de carne.
Porque esta tierra ha pintado sus estancias con sangre vacuna, y ha inaugurado en la historia la rancia pintura que hoy se representa en el símbolo de La Rosada. Un país de vacas ajenas y platos vacíos, que una vez en la vida contó ante las cámaras internacionales que se comía los gatos.
Un país que representó para la colonia española la lujuria de la carne, lo lejano, lo anárquico, lo prohibido por la norma.
Un país que se come a sí mismo, que se fagocita con el espíritu caníbal que nos ha llevado durante centurias a poner bajo la tierra nuestros propios impulsos vitales. Éste es el país de la carne. Y que cada uno haga lo que pueda.
Materia prima
N&P: — ¿Qué les tiene que pasar a dos plásticos para decidirse a proyectar estéticamente a partir de un material que a priori parece alejado de la estética?
AM: — No necesariamente el arte tiene que estar asociado a la belleza. Nosotros lo planteamos desde una mirada existencialista y en defensa de la vida. Nosotros primero nos planteamos trabajar con carne, y allí empezamos a tirar ideas, las bocetamos, las realizamos. Buscábamos impacto, y mostrar los mensajes positivos y negativos que tiene la carne, porque consideramos fundamental defender que ella es lo corpóreo, lo concreto, lo que existe.
N&P: — ¿Cuál es el desempeño plástico anterior en tu caso?
AM: — De todo un poco. He hecho pintura, modelado, escultura, dibujo, grabado. Esto fue algo que concretó ese proceso de aprendizaje y fue fusionando mi otra parte, la tecnológica. Mi otra obra anterior no se condice con esto, es más clásica. Es un proceso de aprendizaje.
N&P: — ¿Sentís que estás diciendo lo que querías decir?
AM: — Pienso que sí, al menos me siento totalmente cómodo. Ha sido algo que nos divirtió hacer, nos motivó, nos dio pila la idea. Después quisimos que se viera, y ahora queremos largar con las nuevas ideas, que se nos van amontonando.
N&P: — ¿Por qué vos, Fernando, quisiste trabajar con carne?
FL: — Bueno la carne tiene muchas connotaciones, algunas de las cuales no compartimos. Ésta es carne desnuda, porque está mostrando parte íntima del ser: no está recubierta de piel. Es la parte interna, y en nuestro manifiesto recalcamos que es la parte íntima, y que la revalorizamos porque la vida está hecha de carne. Y que esa cosa que nos parece fuerte, repulsiva, no tiene por qué ser considerada así. Quizá sea una imposición social, porque aparece como lo prohibido, lo pecaminoso, lo violento. En realidad la carne es maravillosa, es el elemento que construye a los seres vivos, sobre todo a los de nuestra especie. Además, trabajar con carne nos produce una sensación fantástica al manipularla, es un juego que produce emociones. Cuando uno está haciendo una obra hecha de carne, está resignificando y encuentra un placer en eso. Creo que la obra transmite ese placer, y estamos además trabajando con un valor que creemos que la humanidad no debe perder nunca, que es el humor: a pesar de que a primera impresión las obras son cruentas, una vez que pasa esa primera impresión hay un juego de humor ahí detrás, aunque sea un poco negro. Yo me siento feliz con lo que estamos transmitiendo.
Otro arte de comida
N&P: — ¿Les funciona como un referente el grupo Mondongo, que trabaja con comida tratada técnicamente para construir obras de arte?
AM: — Ellos seleccionan la comida con el fin de fortalecer la idea de lo que quieren transmitir. Por ejemplo, hicieron el retrato de la reina con ciervo ahumado, es decir carne delicada. Pero trabajan en dos dimensiones en general, aunque tengan relieve son cuadros recubiertos con resina. Ahora, tienen problemas porque con esa técnica continúa el proceso de putrefacción porque queda aire, y hay bacterias anaeróbicas. Me encantó uno muy erótico con galletitas Melba, que tenía un juego de caperucita. Pero no nos es un referente, porque no es abyecto. Una referencia sí es Nicola Costantino, porque hace abyección. Ese jabón hecho con sus propias grasas provoca eso, ese gesto que estás haciendo vos, o sus famosas bolas de animales nonatos. En cambio Mondongo no, ellos buscan lo bello.
N&P: — ¿Pensaste en cómo funciona en este país el símbolo carne desde una perspectiva histórico - económica, encima en este año?
FL: — El nombre del grupo juega con ese sentido, con varias acepciones que están a la vez. Y con la identidad argentina, porque en el mundo nos reconocen por eso. El que tiene el poder tiene el acceso a la carne en todos los sentidos, la carne genera poder. Y las religiones también han tratado de administrar la carne y su poder, no solamente la comestible. Estas obras parecen muy explícitas, pero hay un juego más que es lo que significan todas las obras juntas. Además tiene sonido, que la refuerza y aumenta la explicitación. Pero en este caso, el material condiciona totalmente la recepción.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
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