13.09.2009 | A pocos días del inicio del campeonato mundial de patín, el equipo argentino integrado por una decena de deportistas marplatenses está confiado y esperando el arranque de la competencia internacional, con las expectativas lógicas del caso.
El certamen se realizará en Haining, China, donde los atletas llegaron a principio de la semana y empezaron a trabajar con vistas a las diferentes competencias que deberán afrontar. En ellas estarán los mejores deportistas del mundo, buscando colgarse las mismas medallas que nuestros representantes en el certamen ecuménico.
Las pruebas empezarán a disputarse el próximo 17 de septiembre. La delegación nacional arribó al escenario del Mundial con diez días de anticipación. Eso genera un elemento importante para los deportistas, en cuanto a conocimiento del lugar, adecuación climática y, sobre todo, confianza en las condiciones individuales y grupales respecto al medio que los rodea.
Posada, la esperanza
La patinadora local Silvina Posada es la última campeona mundial que tiene la Argentina. La marplatense se ha configurado como una de las esperanzas del equipo, tanto por su capacidad deportiva -técnica y física- como por la experiencia que puede aportarle al grupo.
La meta de Posada es retener la medalla de oro lograda en el último Mundial. Sin embargo, sabe que en estos años la evolución de las patinadoras de otros países ha sido muy importante, como viene sucediendo en los últimos años a paso firme y consistente.
Un dato para resaltar es que los argentinos han tenido muy pocas chances de probarse en el contexto internacional. Desde marzo pasado, la delegación nacional no compite contra selecciones de otros países. Esto puede provocar alguna inseguridad en los deportistas, ya que el enfrentamiento con rivales de jerarquía siempre permite que los errores cometidos puedan ser subsanados antes de llegar al Mundial. Esto no podrá ser capitalizado por los argentinos y sí, seguramente, por otros representativos que estarán en China.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El fiscal del caso Carolina Píparo detalla cómo sigue la causa y afirma que estos delincuentes no salen a robar para alimentar a sus hijos sino para vivir sin trabajar, consumir drogas, entre otras cuestiones.