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MIE 17 Marzo 2010 | Mar del Plata

Panorámicas

Morosos (parte II)

Descripcion

20.09.2009 | Hace tiempo ya que diversos pensadores contemporáneos descubrieron que todos y cada uno de los vínculos que el ser humano es capaz de crear está regido y sostenido por una lucha de poder. Y digo descubrieron, porque justamente se trata de una lucha que no se ve, generalmente encubierta de máscaras benévolas o encantadoras.

Y no se trata sólo de los vínculos particulares que, por ejemplo usted o yo, podamos tener o de hecho tengamos con cada una de las personas a las que estamos ligados. Ya se trate de vínculos laborales, afectivos, profesionales o de cualquier otra índole. En una proyección amplia, por simple suma de las individualidades, todos los vínculos sociales están igualmente afectados y determinados por una lucha: más allá de las formas, todos se establecen sobre el desnivel de quién da y quién toma esto o aquello, quién tiene el poder de hacer una u otra cosa, quién tiene el derecho y/o la responsabilidad de dar y recibir. Y en ese desnivel se construyen la forma y la dinámica de cada vínculo, su funcionamiento, el papel que de cada uno. 
Como quedó dicho dos semanas atrás, las instituciones que dictan el funcionamiento de nuestra sociedad determinan de qué modo vivimos, en todo sentido posible. Instituciones que, por más ideales o irreales que sean, tomamos como ciertas y reales. Incluso antes de ser arrojados hacia la vida, nos preexisten; y en el camino que nos resta por delante, sin querer queriendo vamos amoldándonos al recorrido que nos dictan y que, por ignorancia u omisión, aceptamos y obedecemos. Las quejas, por supuesto, son parte de la inconformidad de nuestra naturaleza, tan humana como todas nuestras invenciones. Tal como advertíamos también hace unos días, ninguna institución como la financiera nos tiene atados a un devenir tan aparentemente inmodificable. Y ninguna como ella, tan desconocida, denostada, detestada y al mismo tiempo deseada, aceptada y marcada por la promesa de su supervivencia en la vida de cada uno de los mortales que habitamos este mundo.
Simplificando al extremo la forma en que esta institución actúa, descubrimos cómo se crea el dinero y qué es: una quimera, una mera promesa, un contrasentido; el dinero, una ilusión; la riqueza, deuda. Pero aunque eso haya resultado ya demasiado difícil de creer, déjeme que le cuente un poco más. Porque con eso hemos descubierto apenas la punta del iceberg; más allá, en lo profundo de esta misteriosa cosa que llamamos dinero, hay muchos otros contrasentidos o absurdos con los que convivimos a diario.
Existe un “detalle” que merece un capítulo aparte: el “interés”. ¿Le suena? Mal que nos pese, todos conocemos el término. Pero veamos qué es y qué significa realmente. Como cada ciudadano de a pie que, luego de pensárselo bien y tomar aliento, acude a un banco o alguna otra oficina para solicitar un préstamo, los gobiernos -sin tantos pormenores ni temores previos, claro está- acuden a bancos más grandes y poderosos a los que iríamos usted o yo y, también solicitan un préstamo de dinero. El banco establece con el gobierno un acuerdo y le presta ese dinero (FED, FMI, cualquier nombre le calza). Hecho el préstamo, para saldar las deudas que le urgen o bien para hacerse de nuevas deudas, al gobierno, a Juan, Pedro, Marta o Doña Rosa les queda por delante la obligación irrenunciable de devolver aquello que se les prestó. Pero deben hacerlo abonando, además, una tasa de interés. Y ahí está el nudo más problemático de la cuestión, pues allí radica el verdadero motivo por el cual la institución financiera está basada en un verdadero fraude.
Veamos. Cada peso que existe circulando entre los ciudadanos de un país forma parte de una deuda que debe ser pagada por el gobierno al banco de donde lo tomó prestado, pagando el plus de intereses que se aplica a cada uno de esos pesos, es decir, pagando más de lo que tomó. Pero, al mismo tiempo, todo, absolutamente todo el dinero que ese mismo banco prestó a otros bancos comerciales para, simultáneamente, efectuar otros préstamos, está siendo usado sucesivamente para generar más y más préstamos y deudas; también, con el extra de deuda por intereses. Entonces, si absolutamente todo el dinero que existe se encuentra capturado por la deuda y los intereses, produciendo más deuda de la que contrajo inicialmente, cabe preguntarse dónde está el dinero que se necesita para pagar todos, absolutamente todos esos intereses y deudas. Bueno, no está, ese dinero no está en ningún lugar; no existe. Y tampoco podrá existir porque, lógicamente, creando más dinero aún sólo lograríamos aumentar la deuda y los intereses.
La cantidad de dinero que se adeuda siempre será mayor a la cantidad de dinero que existe para pagar dicha deuda. Dígame si no es, acaso, un sistema perfecto: por sí solo, sin más que el simple devenir de las cosas tal como están dadas, perdura y se asegura su propia expansión y supervivencia. Todos nos asustamos y preocupamos porque el dinero no alcanza o nos horrorizamos porque todo aumenta; porque la inflación, con su avance imperceptible de insignificantes centavos tras centavos, nos devora. Sin embargo, es así como funciona, es así como debe ser. Y está bien que así sea, porque se trata de un sistema que fue creado para funcionar de esta manera, y está haciéndolo exitosamente desde hace tiempo.
Siempre se necesita y se necesitará más dinero para cubrir el hueco de dinero faltante. Un estado de déficit perpetuo y perenne que obedece a la necesidad de pagar, ya no la deuda que se contrajo, sino los intereses que se adeudan por ello. Siempre hubo y habrá, en virtud de esta mecánica perfecta, quien se enriquezca virtualmente a expensas de las deudas y los intereses que deben pagarle. Y siempre hubo y habrá, por lo mismo, quienes se empobrezcan concretamente a causa del dinero que jamás podrán tener completamente para pagar completamente las deudas e intereses que cargan. Las bancarrotas y los default son, de hecho, una parte vital de esta dinámica; y la pobreza, también. Como se dijo la última vez, cada billete que usted o yo tenemos en nuestro bolsillo es, al mismo tiempo, dinero que alguien le debe a alguien.
Claro, lógicamente usted se preguntará qué ocurriría si toda esa deuda efectivamente se pagase. Pues bien, de ocurrir eso, entonces no habría ni un solo billete en circulación. Algo que ningún mortal está dispuesto a soportar; algo que sólo podría suceder si todo este sistema dejara de existir y se reemplazara por otro radicalmente distinto. Pero, ¿por qué no se hizo hasta ahora? ¿Por qué, en vistas de lo nefasto y perjudicial de este sistema que nos rige y daña pero que sustentamos, no hemos podido inventar otro mejor, más justo?
En principio, convengamos que ninguno de los mortales estaría dispuesto, hoy por hoy, a vivir sin dinero. O, al menos, sin algún tipo de valor de cambio que actúe como tal. Y, de hecho, creo que no debería haber motivo para tener que hacerlo. Sucede que no sólo estamos, todos y cada uno de nosotros, en deuda con los dineros propios y ajenos; estamos en franca deuda con nuestra inventiva y creatividad a la hora de crear o comenzar a crear otros sistemas, otras formas. Pero, para hacerlo, suelen hacernos falta golpes bajos y bruscos. Como le sucedió a la pequeña ciudad austríaca de Wörgl, en 1932. Allí, durante la Depresión, se quedaron literalmente sin dinero, así que el alcalde no tuvo más opción que imprimir su propia moneda creando, por primera vez, un sello moneda especialmente diseñado para generar interés negativo: los “billetes” eran revalidados mensualmente mediante la impresión de un sello en su reverso; cada mes los ciudadanos debían pagar un 1% de interés por el valor de cada sello moneda. Por eso, el dinero fue siendo gastado de forma inmediata, tornando el valor de cambio o la ilusión de valor en “riqueza real”: fueron adquiriendo nuevos y propios bienes que el sistema, no acumulativo ni coercitivo, era incapaz de enajenar. Viendo el éxito que iba cobrando la implementación del sello moneda a interés negativo en Wörgl, otras ciudades austríacas quisieron imitarlo. Acto seguido, su Banco Central se vio amenazado y entró en pánico. Acto seguido, de un momento a otro el sistema se volvió ilegal, se prohibió, se anuló y se cajoneó. El inventor de este sistema, Silvio Gesell, al igual que el creador del colectivo, fue un argentino. Él, al igual que los que se atrevieron a subirse a su insólito colectivo, fue ignorado. Él, al igual que los contados austríacos que se atrevieron a intentar una alternativa diferente, fueron borrados, chupados por el poder mayor de un sistema cuyos dueños son unos pocos, pero cuyos millones de continuadores y devotos ciegos son tantos que no alcanzan los números que la mente humana sea capaz de concebir para contar qué tan grande es la suma de conformismo, obediencia, inconciencia e ignorancia que adeudamos aún. ¿Quejas? Por la otra oficina, por favor.

Anahí Cano Lawrynowicz por Anahí Cano Lawrynowicz Recomendar Nota a un amigo
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Flaco favor

Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.

por José Luís Jacobo

Guarangada

Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.

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07.05.2009 | Teléfonos de Alumbrado Público: 477 1192 / 478 8159. Para realizar denuncias de faltas de luminarias en las calles. 20.01.2009 | Municipalidad del Partido de General Pueyrredón: CONMUTADOR: 499-6500. Ente Municipal de Turismo - Sede de EMTUR MAR DEL PLATA Teléfono: 494-4140. Belgrano 2740. Atención: Lunes a Viernes de 8 a 15 Hs. 20.01.2009 | ARBA atiende en Colón 3032. Informes: (0223) 495-2545 / 493-6611 20.01.2009 | ANSES vía web: www.anses.gob.ar. Las oficinas de Anses están ubicadas en Av. Pedro Luro 3861 y la Av. Independencia 3151. El horario de atención es de 8 a 14:00. Para consultas, llamar al (0223) 499-1200 20.01.2009 | (E.M.Vi.S.Ur.Y G.A.) - ENTE MUNICIPAL DE VIALIDAD, SERVICIOS URBANOS Y GESTIÓN AMBIENTAL informa que se pueden realizar reclamos a través de la línea gratuita al teléfono: 0800-222-6436. Las oficinas se encuentran en calle Rosales nº 10189. Mail: reclamos@emvisur.gov.ar 20.01.2009 | OBRAS SANITARIAS SOCIEDAD DE ESTADO MAR DEL PLATA - BATÁN FRENCH 6737 Centro de Atención al Cliente: 0810-666-2424 E-mail: reclamos@osmgp.gov.ar. www.osmgp.gov.ar

Entrevistas

16.03.2010

Juan Lodolas

El fiscal relata la detención de la persona que podría ser el asesino de Franco Castro.

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