25.10.2009 | Científicos del palo presentó su documental “El fracaso es un éxito”. Allí se registran recitales y la palabra de sus seguidores, a lo largo y ancho del país. Una reflexión sobre las nuevas tecnologías, el arte y sus ejecutores.
“Ella sabe que no hay éxito como el fracaso y que el fracaso no es ningún éxito”. Así comienza el documental “El fracaso es un éxito”, con un Bob Dylan que desde “Love Minus/No limit Zero” marca el camino. “El fracaso es un éxito” es un trabajo realizado por la banda local Científicos del palo a modo de auto homenaje: allí se ven varios recitales que dieron por todo el país en los que se genera una comunicación muy directa con el público, tanto que los seguidores se enfrentan a una cámara que los muestra en primer plano para que digan lo que quieran del grupo. Las opiniones son siempre favorables, claro.
Primer detalle para destacar del documental: como una forma de abaratar costos, la mayor parte de lo que se ve está registrado con cámaras fotográficas digitales o teléfonos celulares. El resto son partes de recitales o entrevistas grabadas para la televisión. El material seleccionado por “Pepo” San Martín, voz, guitarra y además director de “El fracaso es un éxito”, es un rejunte de voces a las que se les resta la identidad para mantener esa idea de grupo, de público, y que a partir de la utilización de tecnologías como las mencionadas habilita la primera persona.
Como se dijo, es un auto homenaje, pero la utilización de cámaras fotográficas o celulares le resta el carácter egocéntrico que puede tener para permitir pensar en otras cosas: cómo las nuevas tecnologías hacen que el público se relacione hoy de diferente forma con el arte y sus ejecutores. “El fracaso es un éxito” es un hijo dilecto de la generación Youtube, esa a la que no sólo le alcanza con registrar el hecho, sino que además tiene que dejar explicitado que estuvo ahí, aun a costa de restar calidad a la imagen. La huella digital, el rastro del ver para creer.
Segundo detalle para destacar: la relación que se observa entre la banda y sus seguidores es la misma que se da en cada show, mostrando cierta coherencia del material. De hecho, durante la presentación realizada el pasado 16 de octubre en el Teatro Payró, el público, seguidor incondicional, festejaba cada ocurrencia de San Martín, “Popete” Anderle (bajo) y Nicolás Terrén (percusión) como lo hacían sus pares de la pantalla. El hecho de pensar que se trata de un trabajo de edición o de manipulación del material queda desarticulado por la reacción espontánea del público en vivo. Una experiencia que no siempre tenemos la posibilidad de atravesar con un documental.
Actitud
Científicos del palo es una banda de rock folk que musicalmente abreva mucho en los ritmos rioplatenses, principalmente en el folklore y en la voz de San Martín, que parece un Alfredo Zitarrosa atravesado por Divididos. Precisamente la presencia de Ricardo Mollo fue fundamental en su proyección a nivel nacional, ya que les dio el espaldarazo con su trabajo como productor y además invitando al cantante a participar de la gira con la “aplanadora del rock”.
Y más allá del empuje que esto significa, Científicos del palo no abusó de los lazos ni de los conocidos. Pudiendo firmar con una multinacional, eligieron continuar por la autogestión y la independencia como una forma de ser consecuentes con una manera de pensar. Uno puede opinar todo lo contrario y creer que han perdido una oportunidad; sin embargo, al permitirnos ser testigos de la reacción del público, los seguidores, el reconocimiento a lo largo y ancho del país, “El fracaso es un éxito” nos moviliza a pensar cuál es la razón de ser del artista, cuáles son sus límites y cuál es la relevancia de tener o no hits radiales. Aun en su reiteración -y este parece además un gesto hacia la histeria típica del fan-, el documental se da el lujo de, por una vez, dejar de llorar por la falta de espacios para una banda del interior y celebrar la autodeterminación y la autenticidad.
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La Fiscalía General tuvo que salir a aclarar que un arma de fuego descargada sigue siendo un arma, tras un fallo absurdo de la Cámara de Apelaciones que indicaba lo contrario. Se había generado la sensación de que tener un arma descargada fuera igual de grave que guardar recuerdos en el galpón del fondo.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.
Geólogo e investigador del CEDIC - Sus investigaciones lo llevaron a presentar un pronóstico de cambio climático para los próximos años augurando inviernos más fríos.