Noticias & Protagonisas

99.9 Radio Mar del plata
JUE 02 Septiembre 2010 | Mar del Plata

Panorámicas

Morosos (parte VII)

27.12.2009 | Ante la insuficiencia y la deficiencia cada vez más manifiestas del sistema financiero global, los esfuerzos de los países (o deberíamos decir, las grandes corporaciones internacionales que corporizan en las economías nacionales) siguen siendo esfuerzos por continuar con lo mismo cambiando levemente las formas.

Entre certezas y rumores, sus intentos de superación de las “crisis” particulares -causa y consecuencia de otras crisis que se extienden a nivel mundial como por efecto de contagio- son intentos por permanecer vigentes en el viejo orden de cosas. Con sus fortalezas y debilidades, ningún país está dispuesto a quedar por fuera del sistema financiero que lo enlaza con el resto de las naciones del mundo. Es indudable que hasta los más aislados, o algún bloqueado, necesita del resto para sostenerse. En definitiva, tanto los lazos de amistad como los de enemistad, los enfrentamientos y los pactos, hacen a la naturaleza misma del movimiento de la maquinaria que los hace andar y funcionar. Está claro que, como expresó últimamente un recién premiado, hasta las guerras son paradójicamente vitales para mantener la paz; en esa misma lógica, la pobreza y la escasez son inherentes a la existencia de la riqueza y la abundancia como tales. El planteo es tan claro como llano: así las cosas, el mundo no será nunca el mundo si alguna vez fuese posible la equidad como algo genuino. Los países económicamente más ricos y más pobres en recursos, seguirán siéndolo a expensas de la pobreza de los países más ricos en recursos y más pobres económicamente. Trasladando este razonamiento a cualquier otra circunstancia a nivel menor o individual, todo obedece a la orden de esa ficticia ley “natural” social y culturalmente impuesta.
Sin embargo, así como en los tiempos que corren la naturaleza misma parece estar oponiéndose a sus propias leyes, muchas de esas cosas que, sin serlo, pasan por “naturales”, están corriendo la misma suerte. De a poco se van fisurando, quebrando, como rebelándose contra su propio y caduco imperativo. Del mismo modo en que año tras año asistimos al confuso corrimiento del calendario natural que nos marcaba claramente el comienzo y el fin de cada estación, el tic tac que solía indicar el mecánico y perfecto funcionamiento del sistema financiero mundial se está convirtiendo en el tic tac de una cuenta regresiva. El sistema financiero, tal como fue concebido, está llegando a su fin. Aunque en este caso, el movimiento sísmico que supone este fin a nivel de la conciencia humana en relación con la realidad -tal y como fue concebida a partir de los sistemas que la estructuran y la crean-, seguramente es tan extraño y desestabilizador como digno de celebrarse.
Al día de hoy, pocos pueden negar que asistimos a una época de cambios tan profundos como drásticos. Y en el tren de los cambios, que todo lo arrasa y lo cubre con la fuerza de un movimiento indetenible, lo que insiste en perdurar y se resiste al movimiento finalmente cede en algún momento. Por eso, a pesar de la resistencia que los países o las grandes economías oponen al cambio real, nunca debe subestimarse la capacidad de un individuo o de un pequeño grupo para cambiar el mundo. La historia tiene sobrados ejemplos que mostrar, de los buenos y de los no tanto.
Pero esta vez, los ejemplos vienen dando signos positivos. Contra el destino desfavorable que “desde arriba” las condena a la marginalidad, la pasividad y la debilidad, varias pequeñas comunidades en el mundo están organizándose con el objetivo claro y preciso de cambiar ese falso destino. Son muchos los proyectos de cambio que encaran. Y no sólo apuntan a modificar la naturaleza y el funcionamiento del sistema financiero en sí mismo. También, y ante todo, apuntan a modificar las normas de conducta social, la conciencia de los vínculos sociales; la relación que se establece entre las personas, el dinero y la riqueza, y la concepción misma de la riqueza. Puede parecer imposible que suceda, pero déjeme contarle que sí sucede. Y no es obra del milagro o de la fantasía; es, simple y sencillamente, obra de la voluntad y el trabajo: dos de los bienes o riquezas inherentes e inalienables del ser humano.
Esas hasta ahora pequeñas economías comprenden que la riqueza es sinónimo de acceso al bienestar, y no el equivalente a la acumulación de valores de cambio. Funcionan como sistemas de “dinero abierto”: no tienen una moneda única, sino tantas como puedan crear. Monedas que no son emitidas ni controladas por los Estados ni Bancos Centrales sino por los individuos o pequeños grupos que forman parte de la comunidad; son emitidas, reconocidas y utilizadas por el resto de los miembros de manera libre y abierta, sin deuda ni interés (como ocurre con el 95% del dinero circulante actual).
Entienden que hay tres niveles de riqueza, que se contienen uno a otro, lo que podría graficarse como conjuntos dentro de conjuntos. El más pequeño corresponde al tipo de riqueza más conocido (a ese que usualmente entendemos como riqueza a secas), la “riqueza negociable”. Aquella que, con un valor de cambio único (la moneda propia de cada país o región), determina el reparto de los productos que todos necesitan y desean y por los cuales compiten, en un sistema de comercio que establece sus estándares de riqueza de acuerdo a quienes más poseen y quienes más carecen.
Más abundante y común, en un conjunto mayor que engloba a la anterior, se encuentra la “riqueza medible". En pocas palabras, se refiere a las características propias de cada sistema, grupo o individuo; es todo lo que hace, de cada uno, lo que es. Todo aquello que lo identifica como único entre los demás; todo aquello que tiene por ser él mismo y que no puede quitarse, venderse o adquirirse, pero sí medirse. Por ejemplo, la salud de una persona no es un bien negociable sino un bien medible; alguien puede dar su sangre, afectando la salud propia y ajena, pero no puede dar o intercambiar la propia salud. La salud de un individuo, por lo tanto, es propiedad de su cuerpo como un todo; y sólo puede medirse, acaso, por la actividad física saludable que ejerza o por la periodicidad con que se enferme. Pero no puede negociarse. Un organismo humano es un sistema, y su salud es una propiedad o un bien de ese sistema, como un todo, que puede medirse pero nunca negociarse. 
En un nivel más amplio, el conjunto de riqueza más abarcador y más extendido entre los seres humanos es el de la “riqueza reconocible”. Se trata de cosas que no pueden ni negociarse ni medirse: la libertad, la cultura, la tradición, la dignidad, la integridad, el respeto, la solidaridad; todos, forman parte del patrimonio único y inalienable de una comunidad o un grupo. La calidad y cantidad en que cada individuo de un grupo posee estos bienes tienen resonancias sobre todos los demás individuos, ligados sobre la identidad de ese patrimonio común que los identifica; de tal manera que la capacidad de sostener o no esta riqueza puede tanto beneficiar como lesionar al grupo por entero. No es nada que pueda negociarse (de hecho, no es nada que pueda valuarse según un precio ni venderse, pues es intangible), ni tampoco medirse objetivamente.
Ni mejores ni peores entre sí, estos tres niveles de riqueza son interdependientes. Existen comunidades con escasa riqueza negociable, pero con una enorme riqueza medible o reconocible. Casi no tienen dinero que ofrecer a los otros, ni dinero que obtener de los demás. Pero sí tienen otro tipo de riquezas. Algo que todos tienen es, por ejemplo, el tiempo. Una de las formas más exitosas en que pequeñas comunidades están saliendo adelante es mediante la creación de Bancos de Tiempo. Bancos que atesoran un listado de nombres y cosas que esos nombres pueden hacer, según la capacidad y voluntad de cada uno. Ejemplo simple: una familia no tiene qué comer, por lo que asiste al Banco para solicitar que alguien que haya ofrecido sus servicios cocine, durante dos horas, para esa familia. La familia tendrá para comer, y se habrá comprometido, a su vez, a devolverle a otra familia o integrante de la comunidad dos horas de trabajo o servicios que pueda ofrecer. Aquí la moneda que vale es el tiempo. Y circula según una lógica de reconocimiento, no de deuda. El tiempo no es acumulable ni medible mediante ningún interés posible. Todos sabemos que existe, aunque no sepamos qué es, vale tanto para uno como para todos. Nunca escasea. Nadie puede competir por él. Nadie puede acumularlo, venderlo o comprarlo. La riqueza consiste en reconocer que cada uno, por las características que lo hacen ser el individuo o el grupo que es, es rico en sí mismo. No hay pobreza que valga. Usted mide su propio tesoro, usted es su propia riqueza. La riqueza de los otros, invariablemente, alimenta y estimula la suya.
Por el momento, estos sistemas están funcionando en pequeñas comunidades de 22 países de los 6 continentes. Ante todo, el bien reconocible que les permite iniciar el movimiento es la confianza. Me pregunto, por estos pagos, ¿cuántos de nosotros estamos en condiciones de presentar un libre deuda de confianza?  

Anahí Cano Lawrynowicz por Anahí Cano Lawrynowicz Recomendar Nota a un amigo
Soleado 10,4º
Soleado
ST 8,9° H 99%
Mandanos tus fotos
Fotos

Más inconvenientes en la terminal nueva

Por Marcela Damico Siguiendo con la saga de inoperancia en la ciudad, mire como los vehículos de vialidad, los coches naranjas, están sin hacer nada desde el sábado, parados dentro de la estación nueva. ¿Para que están? En este caso hay seis, por supuesto los ...

Más Notas

Panorámicas

ver Archivo

Bandoleros

Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.

por José Luís Jacobo

Labilidad moral

Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.

  ver Archivo

Entrevistas

02.09.2010

Bruno Anastasía

Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.

ver Archivo

Ingrese su e-mail y reciba las últimas noticias.

Noticias y Protagonistas es una publicación de Editoral NyP
© Copyright 2010 - Todos los derechos reservados.
Osmosis Diseño y Comunicación