27.12.2009 | El realizador marplatense Javier Gogna estrenó su documental De cierto verde. Este trabajo habla de la lenta extinción de un pueblo de la provincia de Buenos Aires, Ingeniero Thompson. Un relato simple, sobre los éxodos y la identidad.
Ingeniero Thompson es un pueblo que forma parte del Partido de Tres Lomas, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, y fue fundado en 1902. Según el censo del INDEC de 2001, tenía 159 habitantes y ese número bien puede estar en descenso actualmente si se tiene en cuenta que en 1991, el mismo organismo daba como cantidad de habitantes 199 personas. Múltiples variables dan por resultado uno de los males endémicos de los últimos 20 años del país: el éxodo de la gente de los pueblos a las ciudades, la creación de pueblos fantasmas en la Argentina profunda y rural. Precisamente este es el eje temático de De cierto verde, un documental del realizador marplatense Javier Gogna.
A simple vista, este trabajo de reciente aparición no innova demasiado desde lo formal: básicamente está construido a partir de testimonios a cámara, de expertos como el especialista del CONICET Marcelo Sili o de los propios vecinos y habitantes de Ingeniero Thompson. Uno lo puede acusar de televisivo, en todo caso. Utilizando el busto parlante, Gogna elabora un puzzle de la decadencia del interior rural del país, uno que se lamenta por la destrucción de pueblos en pos de un avance representado en las grandes ciudades. Sin embargo, por debajo subyacen una serie de elementos que dan pautas sobre una búsqueda del director en otro sentido. Si bien queda expuesta la tristeza de los escasos pobladores, hay no un dejo de esperanza pero sí de resistencia que se aleja de una de las posibles miradas que podría haber tenido este trabajo: la de la lástima en la onda “informe de Telenoche”.
Desde el vamos hay una apuesta audaz. El prólogo de De cierto verde es una especie de infomercial del cable, con un tipo que, utilizando un lenguaje seductor, intenta vendernos un pueblo. En pantalla están los teléfonos a los que uno puede llamar, un imaginario 0800-PROGRESO. Este sujeto nos habla de un lugar con varias hectáreas, casi deshabitado, ideal para cualquier tipo de actividad que no sea la de vivir. Este inicio es potente: preparado el espectador para un material que promete mucha melancolía y, sobre todo, la exposición del dolor de un grupo de personas que habitan un lugar en vías de extinción, la ironía y el cinismo de ese instante se agradecen porque opera la crítica previsible pero desde un lado sorpresivo y reflexivo. Es un arranque que, al menos desde lo formal, no se vuelve a repetir en el documental. Sin embargo, impone un espíritu que será fundamental para el resto del relato.
Testimonios
Si bien aparecen en cámara el productor agropecuario, el panadero, el almacenero o el político del lugar, el relato pivotea sobre la figura del mencionado Sili, al que se vuelve una y otra vez, quien se ha encargado de estudiar la devastación de los pueblos en el interior del país. En el caso de Ingeniero Thompson, el éxodo se dio hacia Tres Lomas, que es la cabecera del Partido, o hacia Saliqueló, lugares más provechosos. De hecho, varios de los testimonios están registrados en esas ciudades, con los propios ex habitantes de Thompson explicando los motivos de su migración. La razón es, siempre, la falta de oportunidades en un pueblo que poco a poco va perdiendo su identidad.
Precisamente de eso se habla en De cierto verde: la pérdida de estos poblados no es sólo un fenómeno que se debe lamentar desde lo productivo, sino que se tiene que experimentar como lenta exhalación de la identidad nacional. Sili explica que la libertad no es tanto el hecho de poder elegir como sí lo es el de poder pertenecer a un entorno. Lo identitario tiene gran fuerza y eso es básicamente lo que se pierde con estos cambios demográficos. Este mal tiene un origen histórico con la desaparición de los trenes, algo que viene de los ‘90, pero se entronca en el documental con algo mucho más reciente: el conflicto del campo con el Gobierno. Aquí se pueden observar, de manera más cristalina y hasta fortuitamente, las consecuencias de esta pelea, alejada de los intereses de los grandes ruralistas. Sili habla de cómo las tierras dejaron de ser ideales para la hacienda y se convirtieron en grandes sembradíos, preferentemente de soja. Esto, dice el especialista, ha formado un gran “desierto verde” muy productivo pero sin vida.
Todas las personas que aparecen en De cierto verde tienen más de 60 años. Casi no hay rastro de infancia o adolescencia. Según los testimonios, las escuelas deben cerrar, los jardines de infantes deben cerrar, las panaderías, los talleres mecánicos. Todo va muriendo lentamente. Por eso emociona de manera real el llanto de algunos entrevistados enfrentados a la realidad de que nada va a volver a ser como era. Y no es una emoción tensada por la nostalgia, sino por el espíritu de supervivencia que habita en varios de ellos. Se sabe, la nostalgia es un valor que habilita algunas formas del conservadurismo, mientras que la supervivencia habla de resistir en un sentido político y militante. Por allí anda un productor orgulloso de nunca haber sembrado el “yuyo” -Cristina Fernández dixit- y haber apostado al maíz y al girasol.
Esperanza
Como decíamos, se impone un espíritu particular en el documental de Gogna, y está relacionado con la extraña forma en que la esperanza se va filtrando. Este trabajo supera una de sus potenciales deficiencias: sabemos que vamos a ver un pueblo en extinción y no podemos evitar tener una idea definida de antemano. Pero lo que hace es correrse de lugar, y en vez de construir una larga letanía sobre los males del mundo, muestra qué une a sus protagonistas, qué es lo que los hace particulares, y a partir de allí elabora una salida. Lejos de quedarse con la lástima -algo habitual en este tipo de trabajos-, se permite mostrar a sus criaturas disfrutando de algunos instantes de ocio y diversión, y hace que eso justifique que Ingeniero Thompson no desaparezca. O al menos, construye un mito que hará que el pueblo no desaparezca de la memoria popular.
Nadie que empiece a ver este documental se puede imaginar que Ingeniero Thompson sea conocido como “capital de la alegría”. Y sin embargo, los bailes organizados en el Club Pedro María Moreno así lo certifican. Bailes mensuales que conocen épocas de gloria de las orquestas de tango o de Horacio Guarany, y que en la actualidad son recipiente para fenómenos como el de la cumbia. Los bailes son motivos para el anecdotario, para la llegada de habitantes de pueblos cercanos, para el reencuentro y el vínculo. Es, como dice Sili, una de esas formas de la libertad, una constructora de identidad.
Así se filtra en De cierto verde una esperanza no subrayada: no se dice “vamos a luchar y a sobrevivir”, sino que se hace. Ese mínimo gesto de resistencia, emociona. Y además enfrenta a este documental con cierto cliché del cine actual que habla de la sociedad y su decadencia y degradación: ese cine descree de la posibilidad de las personas en divertirse a pesar de las pálidas cotidianas. Cree que los pobres andan todo el día compadeciéndose, conscientes de su situación. Por eso Gogna se permite ese prólogo, porque sabe que en la parodia convive una forma de exorcismo. El baile apretado de una cumbia en un club de pueblo escenifica aquella máxima de Joaquín Sabina: “que el fin del mundo me pille bailando”.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.