10.01.2010 | Una facultad tomada, la suspensión por primera vez desde que estamos en democracia de un llamado a exámenes, funcionarios que están atornillados a sus puestos desde hace décadas, llamados a concurso viciados… En resumen: Universidad Nacional de Mar del Plata.
El panorama en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata durante el mes de diciembre fue patético. El conflicto iniciado entre un grupo de estudiantes, en su mayoría pertenecientes a agrupaciones de izquierda, y las autoridades de esa sufrida –por muchas causas- unidad académica, se debió a la queja por concursos en el departamento de Geografía.
Para tratar de aclarar un poco el tema, el Magíster Jerónimo Montero, en representación de un grupo de graduados del Departamento de Geografía que son a su vez becarios doctorales en el país y en el exterior, nos brinda su posición sobre el conflicto.
Noticias & Protagonistas: ¿Qué elementos tienen ustedes para generar este debate respecto de la falta de calidad para ocupar cargos de enseñanza? ¿Qué creen que hay que hacer, sin que ello implique tomar el decanato, empujar a la gente, amenazarla y generar situaciones que crean violencia pero no resuelven el problema?
Jerónimo Montero: Nosotros somos un grupo ideológicamente plural, todos graduados, que nos juntamos debido a la gravedad de la situación. A los ojos de la sociedad, como graduados, parece que tuviéramos mayor legitimidad que los estudiantes, aunque no creo que eso sea necesariamente así. Nosotros estamos de acuerdo con los problemas planteados por los grupos estudiantiles, aunque hay gente en nuestro grupo que está en desacuerdo con acampar en los pasillos y alguna otra metodología adoptada por los chicos. Sin embargo, la indignación ante lo que ocurre es entendible. Se pueden discutir los mecanismos, pero ya cuando nosotros estudiábamos, hace cuatro años, esto era así, y lejos de solucionarse, la situación empeoró. Ganamos la mayoría en el Consejo Departamental: 130 votos contra 7 de la otra agrupación que sacó menos porcentaje que los votos en blanco, pero resulta que cuando ganamos Graduados y teníamos mayoría, las docentes disolvieron el Concejo porque no les era favorable. Hubo únicamente 3 sesiones en 3 años, no hubo un Jefe de Departamento porque ninguno de los docentes se quería hacer cargo, dadas las irregularidades. Entonces esto, cuando ni siquiera se puede participar a pesar de haber ganado con legitimidad, democráticamente, es muy preocupante.
N&P: ¿Existieron irregularidades en los concursos para ocupar cargos docentes?
J.M: Estamos hablando de 11 llamados a concurso que se aprobaron en el Consejo Departamental, donde nosotros teníamos ventaja de 5 contra 2 (los 3 estudiantes, el graduado y la minoría docente): elegimos los jurados y parece que las autoridades de la gestión no quiere respetar la decisión de la mayoría. Esto hace que la situación llegue hasta hoy con este nivel de conflicto. La decana Cristina Rosenthal no habla con nosotros, su política es la de manejar la circunstancia amenazando a los estudiantes con acciones legales. Lo cierto es que la política de la gestión actual es demonizar al estudiantado; nosotros somos graduados y estamos acompañados por una minoría docente que está de acuerdo, porque en definitiva lo que queremos son concursos transparentes. La Decana no quiere entrar a discutir en detalle estos temas porque fácilmente se destruye su punto de vista.
N&P: Explíquenos claramente qué es lo que está mal.
J.M: Estamos hablando de los concursos para regularizar 11 cargos interinos. Está mal, y esto puede pasar también en otras facultades. En la carrera de Geografía hay cerca de 50 cargos en el Departamento que le corresponde: una cuarta parte de ellos está cubierto por profesores interinos. Cuando se intenta regularizar esta situación, la gestión de Rosenthal -que es Licenciada en Geografía- no hace más que poner trabas para realizar los concursos. Hay una razón: quienes dan estas materias actualmente, en su mayoría, no están capacitados para dar clase en la universidad. Mucho menos para presentarse ante graduados con muy buenas carreras, dos de los cuales hacen doctorados en el exterior -algunos del Gobierno español- y otro con beca de la Unión Europea, cerca de 8 becarios del Conicet, que no es fácil de conseguir tampoco. Entonces hablamos de gente que puede disputar cómodamente espacios de docencia, pero no tienen la oportunidad, porque hay otros que sólo tienen realizada una carrera terciaria y después una reválida de seis meses, y no volvieron a hacer nada nunca más. Nosotros somos magíster, doctores, etc.
N&P: La lista de firmantes de la nota es de 120. ¿Hay pretendientes, entre esas 120 firmas, a ocupar esos cargos?
J.M: Sí, nosotros no somos inocentes, algunos tenemos la intención de ocupar cargos, pero hay formas de hacerlo bien. Pero por firmar un comunicado, salir hablando por los medios, nos estamos cavando nuestra propia fosa…
N&P: Hay que dejar en claro entonces dos cosas: la primera es que hay una disputa por espacios, y lo segundo es que hay legitimidad para disputarlos.
J.M: Nosotros tratamos de jugar con las reglas que corresponden. Dedicamos la vida al estudio, a capacitarnos, a investigar, cosa que los docentes del Departamento de Geografía y de otros de la Facultad de Humanidades no hicieron. Un compañero mío hablaba de que hoy no hay mecanismos de evaluación docente. El caso de la materia Geografía Política, por ejemplo, que la dicta la decana Rosenthal: ¿por qué se va a preocupar por leer lo último que se publica en el tema o se va a enroscar con los enormes avances realizados en Francia o en Brasil? No los leen, no se actualizan, porque no le rinden cuentas a nadie.
N&P: ¿No hay evaluaciones?
J.M: Durante el primer y segundo año de mi carrera, nosotros, los alumnos, evaluábamos con encuestas a los docentes y los resultados se cajoneaban. Incluso estando en un cajón las evaluaciones eran peligrosas porque daban muy mal, sobre todo en la carrera de Geografía; y me duele decirlo porque yo tengo ese título. Pero después, estas encuestas directamente se eliminaron, hoy no hay ningún tipo de evaluación. En Humanidades no le rinden cuentas a nadie, por eso no se capacitan: basta con ser amigo de la gestión. Hay gente que prefieren callarse la boca y disfrutar de los espacios de poder.
N&P: Es de esperar que sea el principio de un camino probo y que quienes integran la universidad entiendan que es pública, que hay que decir todo claramente, porque hay sectores que nunca serán representativos pero en cada conflicto introducen la violencia, y eso no ayuda.
J.M: El único acto de violencia vino de parte del secretario del Consejo Académico: hay un video que se puede ver. Los estudiantes se saben en inferioridad: no es difícil iniciarles un sumario y echarlos de toda universidad del país. Por eso no utilizan la violencia, sino la presión política, más o menos legítima, no como este secretario, cuyo nombre no recuerdo, que le pegó a un estudiante.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.