17.01.2010 | Me pregunto cuántas de las innumerables obras que pueblos, ciudades, provincias y gobernaciones están llevando adelante con la brillante excusa del Bicentenario, no llevan la primera palabra del título como sinónimo. O como verdad oculta, tras la pompa de un festejo que parece celebrar todo lo contrario a la honra y la libertad.
Entre obra y obra, los diferentes distritos de la Argentina parecen estar disputándose el primer puesto en el ranking por ver quién la hace más grande. Como si peleasen por quedarse con la obra más magnífica, más resonante, vistosa y costosa de todas las que se vienen haciendo y se harán con la patriótica excusa de celebrar el bicentenario de la independencia nacional. Córdoba, acostumbrada a verse a sí misma y comportarse ante el resto del país como una isla de la fantasía (a veces) o un oasis de la realidad nacional (las más de las veces), esta vez se plegó a la euforia generalizada. Llevada de las narices por una gestión de gobierno que aprovecha cualquier hueco por donde asomarse a las vidrieras que la muestren como una postal ficticia de grandiosidad y abundancia, mientras no pierde hueco por donde escurrir sus miserias -incluso de la vista de sus propios ciudadanos-, ha hecho público y con grandes alardes el anuncio de la construcción de su Centro Cívico que, obviamente, llevará el nombre de “Centro Cívico del Bicentenario”. Al día de hoy, el llamado a licitación se cumplimentó, los pliegos fueron recibidos, los sobres fueron abiertos, y sólo queda por ver qué empresa privada se quedó con el negocio. Sin embargo, el resultado parece estar dictado de antemano, dando como ganadora gloriosa de la licitación a una empresa, ¿cómo decirlo?, ni tan privada ni tan pública.
Según dichos de nuestro Gobernador, con esta obra “cumplimos un mandato pendiente, que es construir un Centro Cívico, ya que Córdoba es una de las pocas provincias cuyo gobierno no tiene sede propia”. En realidad sí la tiene, y allí, en la llamada Casa de las Tejas, ha estado gestionando por años. Pero como se trata de un edificio que originalmente fue construido para ser utilizado como geriátrico, el recientemente “abuelado” Juan debe sentirse incómodo. Y además, si los tiempos se cumplen (seguramente, esta vez sí se cumplirán), será la última obra que inaugure casi al término de su mandato.
La ambiciosa idea comenzó a gestarse en diciembre de 2008. Pero no fue Juan el ideólogo, sino un grupo de amigos: Electroingeniería SA, una empresa fundada en 1977 como PyME cordobesa y que hoy se ha convertido en un enorme y poderoso holding de 26 empresas (Integración Eléctrica Sur Argentina SA, Intesar SA, Fruvex SA, Don Oreste SA, Yacylec SA, Viñafru SA, Litsa SA, y otras, además de Electroingeniería propiamente dicha). Hace años, específicamente desde que Néstor Kirchner asumiera como Presidente, esta “empresa” dejó de dedicarse exclusivamente a la ingeniería y la construcción de obras eléctricas, para incursionar también en lo vial, la agroindustria, el desarrollo inmobiliario y los medios de comunicación (por ejemplo, recientemente le compró AM del Plata a Ideas del Sur). Además, desde los inicios de la “gestión K” ha ganado la licitación de casi todos los proyectos de obras públicas, de diversa índole.
Visionaria de las oportunidades como ha sabido ser para llegar a ser lo que es hoy, Electroingeniería SA puso la mirada en los terrenos abandonados del ex Ferrocarril Mitre de la capital cordobesa, y elevó el fastuoso y futurista proyecto del Centro Cívico, a construirse en cuatro etapas: primero, el módulo que corresponderá a la Gobernación, de 10.900 metros cuadrados, que albergará 950 puestos de trabajo con un presupuesto de $140.000.000; segundo, una cochera subterránea de 17.000 metros cuadrados con capacidad para contener 700 vehículos, con un costo estimado en $46.000.000; tercero, el módulo de los ministerios, de 12.200 metros cuadrados, con 1.250 puestos de trabajo y un costo de $114.000.000; cuarto y último, un Centro de Convenciones de 17.000 metros cuadrados para 2.500 personas, con un presupuesto de $127.000.000. El monto total de la licitación es de $427.000.000. El financiamiento correrá por cuenta de la empresa adjudicataria (sólo dos han ofertado, Boetto & Buttigliengo y Electroingeniería SA, ¿se arriesga a predecir quién ganará?), que deberá incluir el costo del crédito que afrontará la provincia. Crédito que tendrá como garantía la coparticipación federal de impuestos, y una hipoteca sobre la actual Casa de Gobierno y el edificio Pizzurno. Por lo bajo, se habla también de la venta de algunas comisarías y la Colonia Vidal Abal en la localidad de Oliva.
Aunque Schiarretti negó que esas propiedades de dominio público vayan a ser vendidas para financiar la obra, sí aseguró reiteradamente que funcionarán como garantía; la diferencia no es siquiera sutil, para una gobernación que se declara permanentemente en quiebra. Y aunque también negó que ninguna de ellas se derrumbará o desaparecerá, sí aprobó, por ejemplo, el proyecto de ensanchamiento de una avenida que costaría efectivamente el derribamiento de la antigua Casa de las Tejas y el Pizzurno. Por otra parte, no es casual que se involucre en este proyecto la Colonia Vidal Abal, pues el interés de Electroingeniería en estas 420 hectáreas de tierras sojeras a un valor de 15 mil dólares por hectárea no es nada ingenuo, tal como viene ganando fuerza en el negocio inmobiliario y agroindustrial…
Por donde se lo mire, el Centro Cívico no representa más que un emblema de los negociados “a la cordobesa”, que desde el Gobierno de De La Sota tienen como principal socio y compañero a Electroingeniería SA y sus cada vez mejores vínculos con los De Vido, Jaime, Zaninni y los Kirchner. Esta empresa, íntimamente comprometida con el caso Skanska, ha sido favorecida por el Gobierno nacional con la licitación de obras tales como el tendido de alta tensión en Choele Choel y Puerto Madryn, y su extensión hasta Pico Truncado en Santa Cruz, garantizándose con esto “el negocio de un siglo”. Negocios y licitaciones que se repiten de forma innumerable en concesiones extraordinarias que el kirchnerismo le ha otorgado en las áreas del juego y el petróleo, algo de lo que se han hecho eco todas las provincias cuyos gobernadores adhieren al oficialismo.
El proyecto actual del Centro Cívico del Bicentenario, de 52 mil metros cuadrados, a un valor de $8.211 el metro cuadrado, es un 33% más caro que el proyecto original. Qué raro: ocurre lo mismo con todas y cada una de las obras que encara Electroingeniería. Como con la ampliación de la usina eléctrica de Pilar, en esta provincia, cuyo presupuesto inicial de $600.000.000 trepó misteriosamente a $1.400.000.000, aunque se la adjudicó por un valor de 1.770.000.000. Pasen y vean, señores, así se cocina el “Tongo a la cordobesa”.
por Cecilia Más
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