17.01.2010 | Liliana Domínguez nació en La Paternal, tierra de fútbol y tango si las hay. Osvaldo Fresedo y Diego Maradona fueron conocidos como “pibes” de ese barrio. Ella, a su particular manera, también triunfó.
No todos tenemos la misma concepción del triunfo. Para algunos triunfar es, simplemente, llenarse de dinero; triste idea que lamentablemente se encuentra muy extendida en nuestra sociedad. Para otros, los menos en número pero los más en vidas felices, triunfar es hacer lo que se ama y poder llevar una vida digna. Claro, para los primeros es muy difícil de entender la poderosa fuerza que mueve a los segundos; esa fuerza que no se consigue con dinero ni con poder, única cosa que ellos poseen.
Liliana canta tangos desde hace años en la Rambla de Mar del Plata. Y no canta mal, más bien lo contrario. Fue distinguida por el Concejo Deliberante de nuestra ciudad, convocada para hacer lo suyo en el Winchester de las Vegas en 2008, y para abrir el Festival Argentino en la ciudad de Miami en 2007. Consiguió distintos contratos para trabajar en Buenos Aires -La Casa de Homero Manzi, entre otros-, y llegó a hacer una presentación de gala en el Salón Dorado del Senado de la Nación.
Y triunfó en la vida, porque haciendo lo que ama, pudo educar bien a sus cinco hijos y disfrutar hoy de muchos nietos a pesar de ser muy joven, aunque no quiera hacer de eso una bandera.
Todo iba bien hasta que al empresario Florencio Aldrey Iglesias, dueño del multimedios La Capital, del Hotel Hermitage y a cargo ahora del Hotel Provincial de la ciudad, con su muy particular estilo decidió que no se podía utilizar ese lugar público para cantar, porque molestaría a sus eventuales pasajeros. Y como no podía ser de otra manera, los funcionarios municipales no esperaron un minuto para hacer sus deseos realidad, no sea cosa que hubiera de parte del galaico un enojo irremontable.
Noticias & Protagonistas: ¿Logró que Aldrey Iglesias le explicara el motivo de su reclamo?
Liliana Domínguez: Sí, me recibió junto a otra gente que me acompañó. Me aseguró que él no es responsable de que no nos dejen trabajar en la Rambla, ya que estamos lejos de sus hoteles. En la Municipalidad nos recibió el secretario de Gobierno, Ariel Ciano, y el de Cultura, Marcelo Barili. Nos pidieron que les alcanzáramos una planilla con nuestros currículums, que ellos las evaluarían de acuerdo a las distintas trayectorias, a los años que llevamos trabajando, si somos o no de Mar del Plata, el tipo de espectáculo que realizamos. Y dijeron que estudiarán también cómo nos van a reubicar. Por el momento en la Rambla no podemos trabajar.
N&P: ¿Qué piensan hacer mientras Ciano y Barili toman una decisión? ¿Qué ocurriría si se presentaran en la Rambla a cantar en estos días?
L.D: Me aseguraron que nos darían una respuesta rápida. Mientras tanto tengo que esperar, porque si voy a cantar, me puede sacar la policía o los inspectores municipales. De todos modos debo decir que en la Municipalidad me trataron muy bien.
N&P: No está mal que traten a la gente con cordialidad, se les paga para eso, aunque además del buen trato, lo importante es que resuelvan las cosas. Con su historial y las distinciones que ha recibido en su carrera, es ilógico que le pidan que complete una planilla y espere. ¿Cómo fue en detalle la reunión con Aldrey Iglesias?
L.D: Fue un encuentro muy breve. Nos dejaron ingresar sólo a dos personas de las que habíamos ido, y nos atendió una secretaria. Yo le dije que ella no podía darnos ninguna solución justamente porque era una secretaria, y cuando dijo que Aldrey Iglesias no era el responsable de que nos sacaran de la Rambla, le dije que me retiraba y que le comunicara a Iglesias que yo trabajé 18 años en ese lugar, que lo dignifiqué, que no es mi culpa si a las autoridades se les iba de las manos el orden del lugar y que pasaran allí cosas que están mal. Le pedí que le dijera que yo trabajando allí crié y eduqué a un policía federal, a otro de Prefectura, a una asistente social, a una visitadora médica. Y que no nos parecemos en nada con el Sr. Iglesias.
N&P: No es algo que se deba decir como al pasar. ¿Son sus hijos?
L.D: Sí. Es que yo lo tomé realmente como un trabajo, no le pasé el plumero a una guitarra y me puse a cantar dos meses en las temporadas. Yo me quedé a vivir en Mar del Plata: trabajo durante el invierno y el verano, le pongo ganas, empeño, siempre fui bien arreglada, bañada, bien vestida. Traté al público con mucho respeto y lo que gané gracias a ellos lo usé para vivir dignamente, no para ir al Casino donde hay gente que lo perdió todo.
N&P: ¿Y cuando apareció Aldrey en la reunión?
L.D: En ese momento, mientras le decía a la secretaria que me iba y le explico esto que le comento. Terminé diciendo algo muy fuerte que quizás no estuvo bien: que con todo este trabajo hice muchas cosas, no sólo representé a Mar del Plata sino que con él también pagué el entierro de uno de mis hijos, que es en lo único en que tal vez me parezco a Iglesias, y le pedí que le diera las gracias. Entonces fue que me paré y me di cuenta de que estaba parado detrás de mí.
N&P: Él estaba ahí.
L.D: Sí, pero yo no lo conocía. Me pidió que conversáramos, se sentó, habló un poco y me aseguró que no era el responsable de lo que estaba sucediendo. Aseguró que le explicó a la Municipalidad, cuando se privatizó el Hotel Provincial, que sus pasajeros tenían que poder dormir y que debían sacar los espectáculos ruidosos; pero que hoy ni siquiera sabía quién trabajaba. Me preguntó qué hacía yo y le conté que cantaba tangos. En un momento me dijo que si yo quería cantar en un teatro, él me podía hacer publicidad. Yo le dije que no tengo productor y que lo único que quería saber era si, como me aseguran los inspectores, él era quién había pedido que nos sacaran de ahí. Me contestó que no.
N&P: ¿Cree que mintió?
L.D: Me habló correctamente. Quien me trató muy mal fue el inspector municipal Walter Angelini. Lo llamé por teléfono delante de Iglesias, después de que le comenté que los inspectores nos dijeron que el de la iniciativa para que nos sacaran de la Rambla había sido él. Angelini se enojó mucho: me trató de mentirosa, me acusó de hablar pavadas por la radio y me aseguró que si me ponía a trabajar, él me iba a sacar en serio. Yo jamás dije que ellos eran coimeros, conmigo jamás lo fueron, aunque sí me aseguraron que debían cumplir órdenes. Pero Angelini cobra un sueldo todo el año, no voy a discutir con él.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.