31.01.2010 | Un hervidero de remeras y merchandising, eso fue Olavarría aquel 15 de agosto cuando Callejeros dio su recital. La camiseta con la leyenda “Basta de culpar a Callejeros” fue la más vendida. Es rara la gente.
En aquel momento, 12.000 personas, en su mayoría jóvenes, se abroquelaron en las instalaciones del Club Estudiantes y entraron poco menos que en (¿y con?) éxtasis cuando el grupo inició el recital con el himno de unidad “Los Invisibles”. Paradoja cruel, quizá, porque nada hay más invisibles que los muertos. Para cuando usted se encuentre leyendo esta nota, la banda ya estará instalada en Mar del Plata. Y su presencia será, a no dudar, bien visible.
El punto es saber si se han tomado los debidos recaudos ante el folklore juvenil urbano de cualquier recital, como para no tropezar dos veces con una piedra tan pesada como la de Cromagnon. De eso se vienen ocupando más los familiares de las víctimas que la gestión municipal, lo que tampoco sorprende.
Adriana, una de esas madres, viene penando por ser atendida por Gustavo Arnaldo Pulti, recibiendo hasta ahora sólo buen trato de parte de sus secretarias. En la conversación terciará Mirta, mamá de un joven de 18 años que no pudo escapar de la tragedia.
Adriana: Nosotros queremos saber cuáles son las medidas para garantizar la seguridad, qué va a pasar con la previa cuando los que vengan se instalen en la playa, en la peatonal; si se va a permitir la entrada de banderas con palos; cómo se va a controlar la entrada de alcohol…
Mirta: A lo que hay que agregar el problema de la nocturnidad, típico de cualquier recital. Yo vi cuando tocó La Renga: un día antes los chicos duermen en la calle y toman mucho. Si no pueden controlar un boliche cuando excede la cantidad autorizada de gente, ¿qué van a hacer con los 30.000 hicos que van a venir esa noche? (N.de la R: en Olavarría fueron 12.000). Yo mandé e-mail a Privada, al EMDER, a la Secretaría de Gobierno, y nadie me contesta.
A: Si ustedes entran en la página de Callejeros se van a dar cuenta cómo piensan venir: algunos en micros truchos, otros que no lo son pero los autorizan a llevar alcohol, los planes que tienen para quedarse a dormir en la playa. Hoy, con la cantidad de turistas que hay en este momento en la ciudad, ¿qué va a pasar? De esto queremos hablar y mucho con el Intendente
Como para reforzar la preocupación, Adriana recuerda que en noviembre tocó el grupo “Las pastillas del abuelo” en el estadio de Ferro, y hubo un adolescente fallecido por asfixia en una valla de contención. Quizás lo que habría que empezar a preguntarse es qué pasa con estos grupos de jóvenes, con su cultura, con el modo de vincularse, porque no todos son generadores de violencia pero tampoco puede negarse que ésta ha aumentado.
A: Es verdad, pero hay dos cosas: una, que los nuevos fans tienen entre 15 y 18 años, nunca fueron a Cromagnon. Y otra, que el líder del grupo, ya que lo es, sepa dirigirlos. Porque si él dijera “acá no se prende una bengala”, seguro que le obedecen.
Noticias & Protagonistas: Cierto, pero no asumen integralmente el ascendiente que tienen sobre los jóvenes. Lo llamativo es que en el caso Callejeros, era la mamá del Pato Fontanet quien alentaba el uso de bengalas…
A: No sólo eso: era la que se las vendía en su kiosco, y la que las entraba a los recitales porque los chicos eran revisados y ella no. Eso fue declarado en juicio y reconocido hasta por la jefa de prensa de Callejeros. Un escándalo (N. de la R.: la opinión es ratificada por Mirta, quien definió como bochornosa la actitud) coronado por un gesto que no tiene nombre desde la platea VIP que tenía en Tribunales.
N&P: Entonces surgen dos elementos de malestar y preocupación: la incerteza acerca de cómo el Municipio garantizará la normalidad ante el evento, y una cuestión más de fondo, que es el enorme negocio que gira en torno a Callejeros.
M: Es que ellos no son una bandita de barrio; están protegidos. El primero que les dio hospedaje fue monseñor Bergoglio, y están muy bancados por sindicalistas. Mangone, del gremio del Gas, es el que los ayudó a sacar el disco “Señales”, con toda la promoción del show. Y Aníbal Fernández también los protegió. Estos apoyos “especiales” fueron visibles en el juicio. No son perejiles; de hecho, nadie vive cinco años sin trabajar, haciendo sólo un recital o dos por año. Pero ellos siguen facturando.
A: Y no hay que olvidar al señor Pablo Baldini, el productor que trae al grupo a Mar del Plata. En Olavarría, si hubiera sido por él, tocaban en el primer sitio que les dio la comuna, y hubiera hecho ingresar el doble de personas permitidas. No pasó porque nosotros hablamos con la Municipalidad, y tuvieron que cambiarlo tres veces.
N&P: El panorama, en cuanto a la seguridad ciudadana, no es muy distinto al de la llegada de las barras bravas de Boca y River para los clásicos de verano. Viendo el despliegue policial, cabe preguntarse sobre el destino y uso de los fondos públicos.
A: Si no se refuerza la seguridad, en cualquier momento hay otro Cromagnon. Fíjese: en el Teatro La Campana, ¿dónde está la salida de emergencia? ¿Qué pasa con Sacoa en el subsuelo? El Intendente dice que no quiere problemas, clausura algunos lugares por exceso de presencia, pero en este caso particular no parece preocuparle.
M: Nosotros sólo queremos que nos digan cuáles van a ser las pautas de seguridad. Porque en el 2004 el Estado se mantuvo ausente de todo, y parece que no han cambiado. ¿Por qué no habla el Intendente? Nosotros, que recorrimos la Argentina siguiendo el caso, sabemos cómo se mueven los funcionarios. Para hablar con nosotros siempre “están en reunión”. Esperemos que Pulti no sea un Ibarra más.
N&P: No hay casi muertes políticas por remordimiento o reproche social en la Argentina. Ibarra sigue presente y muy tranquilo en la política nacional, va a programas de televisión abierta y hasta se da el lujo de hablar de moral pública.
M: ¿Sabe lo que es para nosotros verlo ahí? Él y todos, la impunidad con que caminan. Que Callejeros haya quedado absuelto… Estuvimos presentes en más de cien audiencias, a mí el juicio no me lo contaron, lo viví y fue muy doloroso, muy crudo. Tres jueces no pueden darles el beneficio de la duda cuando las pruebas estaban ahí, cuando el fiscal y dos jueces, en el período de instrucción, lo calificaron de estrago doloso seguido de muerte. Ni siquiera les aplicaron un culposo, directamente los absolvieron. Nosotros vivimos el proceso con los medios durante diez meses, y nadie entendía el fallo. Ni uno, dos, cinco años, los absolvieron. Fue muy raro.
A: Es más: en pleno juicio, Callejeros tocó en Córdoba, en el estadio Junior, con las puertas de emergencia cerradas con candado. Hay un video filmado por un sobreviviente de Cromagnon que se entregó a la justicia de Córdoba. Es increíble. No queremos que los chicos pierdan su recital, pero sí que no arriesguen la vida como les pasó a nuestros hijos.
Si pese a la impresión que generó el hecho, a la pérdida de vidas, al insoportable relato de los sobrevivientes, se dispara la venta de remeras y de cedés, es porque nos encontramos en el fondo en medio de una lógica perversa, macabra, que al final tiene su lógica: la de aquellos que sobre las lápidas construyeron un éxito económico.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El titular de Zona Sanitaria VIII analiza cómo se presentó la gripe A este año comparado con el año pasado y confirma un caso de rubeola en un niño de 4 años en Necochea.