02.05.2010 | Dos noticias cubren los titulares de los periódicos españoles de la última semana. Por un lado, la nube de humo volcánico que dejó varada a Europa y que provocó pérdidas millonarias. Por otro lado, el proceso judicial a Baltasar Garzón. Una tercera noticia europea fue titular en la Argentina pero se habló muy poco de este lado: la sentencia de La Haya sobre Botnia. Sobre estas tres noticias y cómo se ven por acá gira la columna de hoy.
Por suerte, la semana pasada no tuve que viajar a ningún lado, por lo menos en avión. ¿Quién hubiese imaginado que sólo era necesario un poquito de humo para paralizar a casi todos los vuelos de Europa? Si el Dr. Evil de Austin Powers (o como lo llaman en los horribles doblajes españoles, el Doctor Malito) hubiese sabido que era tan fácil provocar un desastre, no hubiese pergeñado unos planes tan desquiciados. Por si alguien no se enteró, la erupción de un volcán impronunciable en Islandia hizo que poco a poco los aeropuertos europeos tuviesen que cerrar sus puertas. Desde Noruega y Escocia hasta el sur de España, la supuesta nube de humo varó a cientos de miles de personas en todo el continente. En el caso de Barcelona, nadie pensaba que la alarma europea iba a llegar hasta acá, pero luego de 4 días cerrados los aeropuertos de las islas británicas, nos llegó el momento a nosotros. El aeropuerto de Barcelona solamente estuvo cerrado medio día, pero al estar el resto sin funcionar, la cantidad de europeos varados en la ciudad se hizo notar.
Según se cuenta, no sólo era imposible conseguir una habitación de hotel, sino que hasta era difícil conseguir un banco libre para dormir en el aeropuerto. Las historias sobre las cosas que hizo la gente para poder volver a casa son muchas. Como era de esperarse, se saturaron todos los servicios de transporte alternativos a los aviones, especialmente los ferrys para cruzar desde el País Vasco y Calais a Gran Bretaña, o para viajar desde Barcelona a Palma de Mallorca o a Roma. Hubo gente tan desesperada que llegó a pagarse un viaje en taxi de regreso. Según informa el diario El País, hubo quien pagó más de 5.000 euros por viajar en taxi desde Barcelona hasta Berlín. Y por supuesto, los más famosos viajeros de toda esta historia son los jugadores del FC Barcelona, quienes tuvieron que viajar 15 horas hasta Milán para jugar la primera vuelta de la semifinal de la Champions League. Obviamente, los supuestos efectos nocivos sirvieron de excusa para los aficionados culés (como les dicen a los hinchas del Barça) ante la derrota 3-1 contra el Inter.
Si bien la nube no llegó del todo a España, el ambiente sí se caldeó bastante con la posibilidad de que el juez Garzón fuese destituido. Esta noticia provocó bastante ruido en las dos orillas del océano, y con justa razón. Debo decir que conozco a varios españoles a quienes el juez Garzón no les cae demasiado bien, ya sea por su enorme ego o por sus avances sobre partidos independentistas vascos (según él, del entorno de ETA). Sin embargo, ninguno ha dudado en protestar ante las últimas noticias. Garzón puede ser un ególatra y puede equivocarse en algunas decisiones, pero eso no quita que sea un símbolo de la lucha contra el olvido y la impunidad de los genocidas. La cuestión de las víctimas del franquismo es un asunto obviamente espinoso en España, pero es asombroso cómo ha calado en buena parte de la sociedad el silencio y el olvido. La Guerra Civil y el franquismo son, para muchos, asuntos que mejor vale dejar para los libros de historia. “España ya ha sufrido bastante”, dicen, y con eso parecen querer echar un manto de piedad sobre los crímenes cometidos. España no sólo nunca tuvo su equivalente al Juicio a las Juntas de Argentina, sino que la Ley de Amnistía de 1977 cerró cualquier posibilidad de enjuiciamiento, y los Pactos de La Moncloa cerraron cualquier vía política de justicia. Obviamente, no por ello las víctimas dejaron de existir mágicamente, y los familiares de los desaparecidos españoles no los olvidaron. Se calcula que hay más de 100.000 desaparecidos de la época negra española, y son estos crímenes los que Garzón quiso resolver de una vez por todas. En realidad, de lo que se acusa a Garzón no es de querer resolver estos crímenes sino de declararse competente en una causa que busca encontrar los restos de las víctimas enterradas en fosas comunes. Sin embargo, como dicen en España, “Franco lo dejó todo bien atado”, y ante cualquier búsqueda de justicia, los resabios del franquismo que quedan en la Falange y en el Partido Popular no dudaron en saltar en defensa de la impunidad. Incluso el líder popular Mariano Rajoy denunció a las marchas en apoyo al juez de antidemocráticas, en un giro trágicamente irónico. Por suerte, tanto en Europa como en Latinoamérica, todavía hay muchos dispuestos a ponerse de pie ante una injusticia, y las marchas de apoyo no han cesado.
Y si sobre juicios y jueces hablamos, no podemos pasar por alto la ansiada resolución a la telenovela argentino-uruguaya de las papeleras. Si bien la noticia de que el tribunal internacional de La Haya había dictado sentencia pudo verse escondida entre algún que otro matutino español, no puede decirse que haya tenido mucha repercusión por aquí. El final de lo que han dado en llamar “la guerra de las papeleras” no le interesaba a mucha gente. Tal vez la historia hubiese sido diferente si en lugar de que estuviese en juicio el futuro de Botnia, se estuviese juzgando el futuro de Ence, la papelera española que en su momento estaba planificada para construirse sobre el río Uruguay. Según la resolución de La Haya, cualquier futura decisión sobre el uso del río deberá obligatoriamente ser consensuada, por lo tanto es difícil que cualquier nueva papelera pueda instalarse. Sin embargo, los planes de Ence para Uruguay ya se habían modificado fruto de la crisis internacional. La empresa pastera española no está entre las mejor valoradas del país, y es principalmente odiada entre los gallegos, por los efectos de sus fábricas en Pontevedra. Al parecer, Ence fue varias veces multada e instada a mejorar sus instalaciones en la ría gallega. España, como buen alumno de la Unión Europea, busca implementar en su territorio las mejores políticas ambientales posibles. Eso, por supuesto, no implica que sus prácticas empresariales alrededor del mundo sean iguales.
Estas tres noticias ejemplifican el derrotero periodístico de las últimas semanas. Algunas noticias sólo competen a Europa, algunas a Argentina, y algunas otras resuenan aquí y allá, aunque muchas veces con diferente tono. Al estar, como estamos muchos, parados entre los dos mundos, las informaciones que nos interesan se duplican. Muchas veces no podemos evitar mantenernos informados tanto de lo que pasa en un lado como en el otro. Por suerte, hoy en día las comunicaciones mundiales nos lo hacen mucho más fácil, casi como si pudiésemos irle a comprar el diario al canillita de la esquina.
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La Fiscalía General tuvo que salir a aclarar que un arma de fuego descargada sigue siendo un arma, tras un fallo absurdo de la Cámara de Apelaciones que indicaba lo contrario. Se había generado la sensación de que tener un arma descargada fuera igual de grave que guardar recuerdos en el galpón del fondo.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.
Geólogo e investigador del CEDIC - Sus investigaciones lo llevaron a presentar un pronóstico de cambio climático para los próximos años augurando inviernos más fríos.