15.03.2008 | El presidente George W. Bush se vio obligado a reconocer que se estaban formando nubes negras sobre la economía de Estados Unidos. “Es cierto, hay nubes negras, pero las bases son buenas y saldremos de este período”, dijo en una reunión con empresarios al enfrentarse a las inquietudes por la crisis. Sin embargo, un miedo silencioso recorre el planeta.
Hace unos días me llamó poderosamente la atención el comentario, en la CNN, del encargado para América Latina de la consultora “Standard and Poors", de quien lamentablemente no tomé el nombre. Supuestamente, este economista perteneciente a tan prestigiosa firma debería saber un poco más que cualquiera de nosotros sobre este tema. Por eso me dejó pensando su afirmación de que México (junto con Chile) sería uno de los países que menos sentiría la crisis económica americana.
Yo hubiera jurado que era exactamente al revés. La estrecha relación comercial y laboral de México con una economía que está entrando en una recesión, no podía dejar de tener un impacto muy fuerte en sus números internos. Por eso no me extrañó la noticia de que la economía mexicana perderá un año de crecimiento a causa del impacto por la crisis en Estados Unidos, según un estudio del “Centro de Investigaciones en Economía y Políticas Públicas" difundido esta semana en aquél país.
La investigación confirma que se espera una caída del 10,4% en las exportaciones mexicanas hacia su principal socio comercial. La baja representaría para México una reducción del 2,9% en su PBI, que se sentirá con fuerza en toda la actividad productiva y financiera de la nación azteca.
Por otro lado, Daniel Gamba, director ejecutivo para América Latina de “Barclays Global Investors", señaló que pese a la volatilidad de los mercados internacionales, como consecuencia de la crisis, de la baja del dólar y del alza de los commodities, América Latina seguirá siendo un destino atractivo para realizar inversiones.
Nuestro país no será de los más afectados pero es seguro que no dejará de recibir algunos coletazos. La crisis inmobiliaria de los Estados Unidos preocupa mucho a empresarios vinculados con la actividad maderera de Misiones y el norte de Corrientes, donde en los últimos años se ha formado un polo de desarrollo foresto-industrial y donde funcionan unas 900 firmas relacionadas con la actividad. Ya se nota una importante baja en las ventas de productos de maderas a EEUU, con una caída de las exportaciones que llegó al 47% hasta fines del 2007.
Esta situación que golpea a las industrias misioneras tiene características globales porque Estados Unidos bajó significativamente la construcción de viviendas, lo que repercute en todos lados. Muchísimos aserraderos han dejado de funcionar en el mundo, miles de operarios podrían perder su trabajo.
A nivel mundial, la inflación se está negando a ceder y este es un factor para estar alerta. Los inversores están demostrando ese temor al elevar el flujo de dinero hacia el petróleo y el oro. Los precios del petróleo no dejan de trepar, mientras que el oro saltó más de un 32%.
Este lunes el precio del barril de petróleo superó la barrera de los 109 dólares en Nueva York, por primera vez en la historia, con un récord absoluto del precio por barril en una disparada alentada por la debilidad de la moneda americana. Ahora el petróleo está comenzando a funcionar más como cobertura inflacionaria que como un simple producto industrial. La perspectiva del dólar es un factor clave luego de que la moneda estadounidense cayera a mínimos históricos frente a una canasta de monedas y al euro.
La persistente debilidad del dólar sigue llevando a muchos fondos especulativos a entrar a los mercados de materias primas, cuyos precios están cotizados en dólares. El billete verde evolucionaba esta semana cerca de sus pisos históricos alcanzados con respecto a la moneda europea, en 1,56 dólar por euro. En un contexto de inestabilidad bursátil y presiones inflacionarias, el mercado del oro negro parece ser el refugio preferido de los inversores que buscan colocaciones rentables.
En opinión de muchos analistas, esta persistencia del encarecimiento del precio del barril desconectó los precios de los fundamentos de su mercado. El petróleo continúa su incremento desencadenado por el dólar, y se creó una burbuja especulativa que en algún momento va a estallar. Pero la tendencia alcista podría mantenerse mientras no sea claro que el dólar alcanzó su piso y que no continuará bajando frente a las otras divisas.
El fuerte incremento que registraron durante marzo las importaciones petroleras de China, segundo consumidor mundial, alimentó la perspectiva de una demanda mundial en oro negro constantemente en alza. Una nota de Goldman Sachs también reforzó el clima alcista del mercado, señalando que la oferta de petróleo extra-OPEP parece haber alcanzado un techo, por lo que el banco estadounidense revisó al alza sus previsiones de precios para los tres próximos años. Los analistas del banco prevén que el ciclo alcista debería prolongarse durante todo el año 2010, mientras que en sus precedentes estimaciones situaban su fin al término del 2009. Muy simpáticos y oportunos.
La preocupación se hace sentir con especial fuerza en la Unión Europea, cuya economía está perdiendo competitividad a partir de la devaluación del dólar y la consiguiente potenciación del euro. El principal motivo de inquietud en Europa es que el precio del petróleo puede agravar la desaceleración económica en la zona euro, reactivar la inflación y propulsar el desempleo a límites explosivos. Las previsiones para el 2008 pronostican un crecimiento promedio de 2,1% en Europa y apenas 1,9% en Estados Unidos, con tasas de inflación superiores al 3,5% y hasta el 4%.
La conjunción de esos dos factores configura un cuadro de estanflación que comienza a preocupar seriamente a los economistas del Banco Central Europeo. Europa, que todavía no terminó de absorber el desempleo de las crisis petroleras de 1973 y 1981 y del estallido de la burbuja Internet en el 2000, volvería a entrar en una espiral de reivindicaciones salariales y despidos con todos los riesgos sociales que eso supone.
Por lo tanto, la economía mundial no nos ofrece la mejor de las perspectivas. Habrá que ser sumamente cuidadoso para que estas crisis en las economías más importantes del planeta no nos arrastren hacia aguas turbulentas.
por Beatriz Adela Rusos
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