10.10.2008 |
La "batalla del falafel" encierra un significado más allá de la propia disputa culinaria. Es toda una pelea en torno a identidad y cultura en un territorio que antaño fue árabe y que ahora se encuentra dominado por Israel.
"Y tenemos falafel", rezaba en 1958 la popular canción del israelí Dan Almagor, que lo definía como "la comida nacional de Israel".
"¡Es que si usted viaja a Nueva York y le dice a un americano que el falafel no es israelí lo toman por un loco! Israel ha mantenido una actitud de apropiación sistemática de la cocina árabe. Primero nos robaron la tierra y ahora nuestros alimentos", precisa Fadi Abboud.
El presidente de la Asociación de Industrialistas del Líbano ha decidido reavivar la vieja pugna con toda una ofensiva dialéctica dirigida contra Tel Aviv, que según él podría desembocar en el futuro en una demanda ante los tribunales europeos por "apropiación" de un número incontable de recetas locales como el citado "falafel, el puré de garbanzos conocido como "hummus", la ensalada de perejil, cebolla, tomate y burgul (sémola de trigo local) llamado "tabbule" o el "baba ganush" (una pasta de berenjena).
Abboud cuenta que la presente iniciativa surgió tras años de "humillaciones" en los diversos festivales de cocina mediterránea. "Llegabas al estante israelí y veías que anunciaban como suyos esos platos. ¡Hasta dicen que el Arak (un licor tradicional árabe) es suyo!", recuerda.
Los comerciantes libaneses se han inspirado en una acción similar que llevó a cabo Grecia para reivindicar la paternidad del queso "feta" frente a la competencia de países como Holanda o Dinamarca, y que acabó en el 2002 con una resolución de los tribunales europeos que les otorgaba la patente.
El principal problema que enfrenta toda esta argumentación estriba en el reciente origen no sólo de Israel –establecido en 1948- sino de todas las naciones del área, producto del diseño interesado de los ocupantes europeos. Líbano, por ejemplo, se instituyó como Estado en 1943 con añadidos de otros territorios.
La discordia en el caso israelí se retrotrae incluso a los mismos fundamentos de esa nación y los que apoyan su causa dicen que platos como el falafel ya se citaban en las escrituras sagradas.
El falafel es una comida bíblica. Siempre hubo judíos y árabes en Oriente Próximo y la idea de que los judíos lo robaron no tiene sentido", observa Joan Nathan, autor de "La Comida de Israel hoy en día".
"¡Nadie dice que los judíos palestinos no comieran "hummus", lo que decimos es que es un plato árabe, porque Israel sólo tiene 6 décadas de historia y el "hummus" lleva cientos de años en la cocina regional! ¡Podemos discutir si el falafel es palestino, egipcio o libanés, si el hummus es libanés o sirio, pero lo que está claro es que no son israelíes!", arguye Abboud.
En su apoyo se podría citar al mismo crítico culinario del diario israelí Haaretz, Daniel Rogov, quien hace ya tiempo escribió que "no hay nada israelí en el falafel, el hummus o el shawarma (sándwich de carne de cordero troceada). El falafel es anterior en varios miles de años al Estado de Israel".
La Asociación de Industrialistas del Líbano pretende ahora que el gobierno organice un comité de expertos que registre las recetas locales, lo que primero necesitaría una compleja investigación para identificar el origen histórico de cada plato.
Según el diario The Daily Star una de las leyendas locales dice que el primer hummus fue preparado por el gran Saladito en el siglo XII, aunque las primeras descripciones escritas datan del XVII. El israelí Daniel Rogov sitúa su origen hace 4.000 años "probablemente en el norte de África".
El origen del "falafel" podría situarse en el Egipto de los faraones. Sin embargo, el plato egipcio utiliza principalmente habas y no guisantes.
Pero para Abboud la presente reyerta adquiere su significación más real en el plano económico ya que estima que el Líbano pierde al año más de 10 millones de dólares a causa de las exportaciones israelíes de estos platos "libaneses". Israel ya ha protagonizado más de un altercado con la Unión Europea al exportar, a ese territorio, productos palestinos bajo el consabido "made in Israel".
"¿Usted sabe que en el Reino Unido el único "hummus" de corta duración que se consume allí procede de Israel?", inquiere.
El ramo de la alimentación en el Líbano constituye el primer sector en términos de exportaciones -entre 400 y 500 millones de dólares al año- y emplea a casi 50.000 personas.
"El asunto es muy serio porque la cocina mediterránea es un sector muy pujante, que ha registrado un incremento del 20 por ciento en los últimos 10 años. Hablamos de muchísimo dinero", precisa Abboud.
El ejecutivo libanés admite también que Israel no es el único destinatario de su denuncia ya que países como Canadá o Brasil distribuyen en todo el mundo platos como el "kubbe" –bolas fritas de sémola de trigo rellenas de carne- o el citado "tabbule".
"La principal multinacional de todo el planeta de "kubbe" está en Brasil. Los canadienses al menos no pretenden que esa sea una comida típica de su país. Ni siquiera utilizan los mismos ingredientes y dicen que es "tabbul", pero usan cus-cus en vez de burgul", concluye.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.