05.12.2008 | Inflación, la mala palabra, una maldición. Es el sustantivo que simboliza una de las mayores preocupaciones del ciudadano promedio, en especial si los diagnósticos locales y nacionales van del 0 al 50% de incremento.
Cuando se realizan encuestas respecto a las principales preocupaciones de los argentinos, encontramos que la inflación siempre encabeza los rankings, aun en tiempos de relativa bonanza económica. Sólo la inseguridad genera este tipo de sensaciones; ni la corrupción, el decaimiento de la moral o la crisis de las instituciones repercuten tan negativamente en el humor social como la perspectiva de que aumenten los precios o se dispare la cotización del dólar (igual, en realidad es que se devalúa el peso).
En consecuencia, diagnósticos respecto a la situación de aquí a seis meses, uno o dos años son seguidos de cerca por la mayoría de los estratos y sectores: el ciudadano promedio, empresas, inversores, importadoras, exportadoras y un extenso etcétera. Y, como no puede ser de otra manera, desde el periodismo intentamos acercar este tipo de previsiones, en algunos casos de forma correcta y responsable, en otros sin ningún tipo de seriedad.
Esta semana seleccioné siete análisis respecto a la inflación, los que voy a comentar indicando, en principio, las iniciales de estos “diagnosticadores", siendo tres del ámbito local y cuatro de experiencia internacional, donde todos comparten rubro y actividad. Sus identidades, al final.
Local, empate o visitante
Vayamos por partes, que el tema es medio complicado. Para enero, los tres guarismos locales van del 2.26 (C), 2.90 (M) al 3.36 % (F). Para junio, el que daba el índice más bajo el primer mes, da el más alto desde febrero hasta diciembre, alcanzando en esta fecha el 20.55 por ciento.
Ahora, por el contrario, quien daba la inflación más alta en enero (F), da la más baja de aquí a doce meses (17.38). En resumen, C es el más pesimista en el largo plazo, mientras que M es el más optimista hasta el mes de agosto, dejando los mejores augurios para el último trimestre en los planteos de F. Recuerde, es muy importante que considere las letras, no las pierda de vista.
Otro dato que vale la pena remarcar es que ninguna de las visiones locales se atreve a dar índices más allá de los doce meses. Nada de nada, es como si el mundo dejara de existir en un año, si me permiten la expresión.
La historia está lejos de terminar. En especial, porque en la siguientes líneas nos trasladamos a los análisis de alcance internacional para la actividad en nuestra ciudad.
Quién es quién
En esta ocasión en particular, estimado lector, le recomiendo abordar este recuadro tras leer el cuerpo principal, caso contrario no podrá apreciar el punto que quiero transmitir. Si ya lo leyó, compare conmigo.
A grandes rasgos, vemos que las tarjetas locales Cliper (C), Favacard (F) y Mira (M) dan hasta 12 pagos, con intereses del 2.26 al 20.55%, siendo bastante parejas en su prestación y proyección. Una es la más conveniente en menos pagos, otra se impone en el promedio y la tercera es más provechosa cuando se elige la mayor cantidad de cuotas posible. Ninguna se impone marcadamente sobre las otras.
Visa (V) es la que apuesta a que las variaciones no sean muy grandes, con las previsiones más optimistas, en oposición a Diners (D), que es la que más intereses cobra, alcanzando un 50.42% si su usuario se inclina por 24 cuotas. Como me decía el vendedor de la casa de materiales que me facilitó estos datos, muchos clientes no analizan los intereses, sólo buscan la mayor cantidad de cuotas posibles…
Argencard (AR) y Cabal (CA) ocupan el 2do y 3er lugar en términos punitivos, sin llegar a diferenciarse una de otra en más de 3 puntos en sus tasas.
American Express (AE) es, sin duda, la menos arriesgada y, por consiguiente, la que se limita a dar hasta 3 cuotas. Esto no significa que sea la que más intereses cobra, sí es la menos “generosa" a la hora de estirar el abono de una compra.
Hay otro punto que debe ser considerado y es que ninguno de estos valores está escrito en piedra. Casi semanalmente se van corrigiendo. Tal es así que al cierre de esta edición Argencard eliminaba los intereses en la modalidad de hasta seis pagos. Todo cambia.
Insisto con la pregunta del millón: ¿cuál será la tendencia que se imponga? ¿Cuál pronóstico será el más acertado?
De la nada a lo negro
Las cuatro proyecciones internacionales con respecto a la inflación responden a las letras V, AR, CA y AE. Las proyecciones invitan tanto al optimismo como a la incertidumbre, así de ambivalentes son las variables. Enumeremos.
Empecemos por el más optimista: V. En principio, no registra variaciones en los primeros seis meses, siendo el único en la lista que posee unas expectativas tan halagüeñas. Las subas se dan a partir del séptimo mes, partiendo del 8.70 por ciento, con un crecimiento escalonado que llega a los dos dígitos (11%) en octubre y da un porcentaje anual del 14.47 por ciento. Mantiene el número de menor valor en todos los meses, llegando al 23.42 de aquí a 18 meses y alcanzando el 31.53% en 24: otorga el 14.47 al 2009 y el 17.06 por ciento para el 2010.
El segundo en esta lista responde a las letras AR, y esto coincide con su presuposición inflacionaria. En enero calcula un 3.12 por ciento, y la escala no se va a detener. 4.22, 5.33… para llegar a junio del año que viene con un porcentaje de 7.57 puntos. La variación de aquí a doce meses trepa al 16.21 por ciento, lo que se traduce en 24.31 en 18 meses. ¿Qué pasaría en dos años? El valor previsto es del 35.20 %, es decir, 16.21 para el 2009 y 18.99 en el 2010.
El tercer y anteúltimo guarismo arroja valores superiores a todos los descriptos anteriormente. Enero nos adelanta un duro 4.32 por ciento, para seguir con índices en los meses subsiguientes que, en orden cronológico, suman 5.85, 7.82 y alcanzan el 11.14 para junio. Diciembre y los doce meses que suman el 2009 son “redondeados" por D en un 22.40%. 18 meses bastarán para que la proyección alcance el 35.23, porcentaje idéntico a la previsión por 24 meses de AR e, incluso, superior en cuatro puntos a la previsión de V por el mismo período.
En consecuencia, con una presuposición de 28.02 puntos para el 2010, D plantea que de aquí a dos años el porcentaje inflacionario se verá elevado en un 50.42 por ciento.
Lo de AE sea, quizás, lo más drástico. Considera que para enero la inflación será del 3.27 y para febrero de 4.51 por ciento. Y ya está. ¿Acaso eso significa que no ve subas muy marcadas en el futuro? Absolutamente al revés. Posee tal incertidumbre que no se atreve a ir más allá de esa fecha.
Llegó el tiempo de develar el gran misterio. En principio, los “analistas" no son tales, son más bien empresas. Específicamente, del rubro de las tarjetas de crédito. Las iniciales descriptas son, por lo tanto, las primeras letras de estas compañías, y los porcentajes que “auguraban" como índice inflacionario son, nada más y nada menos que, los intereses que cobran de aquí a dos, seis meses y hasta dos años, según el caso.
En términos locales, nadie se arriesga a ir más allá de los doce meses. A nivel nacional, con intereses que difieren en hasta 20 puntos, 3 de las 4 tarjetas dan facilidades hasta dos años. Una de ellas no va más allá de 3 pagos.
¿Qué tendencia prevalecerá?
por Federico Strileski
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