Este comisionado sí que tiene quien le escriba. Chistes, sobre todo. Y cuentos subiditos de fantasía. Mar del Plata, con su galería de personajes como inspirados en la pluma del Gabo -Aldrey, Perogrullo, Ciano(s), y otros tantos- supera con creces a la Macondo del colombiano y suma a la lista a este genio del lápiz y la contabilidad creativa, que asegura haber bajado el delito un 33% sin haber hecho absolutamente nada. Pero nada de nada. Qué fabuloso, che.
Transeúnte que se vio al borde la muerte por arrojar una puteada al viento por un roce con un forista desaforado. Este muchacho, que pasó de casi ser atropellado a casi ser asesinado de un tiro, jura que en el futuro, aunque lo pinten completo del color del auto que le afeite la ropa, sólo hará salir rosas rococó de su boca. Nunca se sabe con qué lunático puede uno toparse.
Periodista nativo de Mar del Plata, hace años que triunfa en la ciudad de los cien barrios. Columnista estrella de La Nación, navega en medio de una tempestad de intereses que lo escaldan, y muy mal. Anuncia juicio a Canal 7 en tanto busca explicar qué hacía en reunión grabada por videasta anónimo, vendiendo notas e influencias. Cosha recontragolda.
Vecino de Cerrito Sur que se pregunta, como otros tantos de todos los puntos cardinales de la ciudad: ¿baja?, ¿qué baja del delito? ¿Será la baja de que te bajan los dientes, el televisor, el dvd, los pibes, la señora y a vos? ¿O será que los chorros son cada vez más precoces, por lo tanto más bajitos? ¿De esa clase de baja estaremos hablando aquí?
Audiometrista, todo parece indicar que tiene elementos de trabajo poco adecuados. Al menos es lo que le han dicho a la revista “Puerto” pescadores que han cobrado suculentas sumas por pérdida de audición, para lo cual han aportado estudios hechos por este profesional. Todos igual de sordos, bien parejitos, sean maquinistas o simples marineros. Sala de máquinas o camarote, todo jode el oído por igual. Platita dulce, sorda y ciega.
Que sabe de árboles y plantas, sabe. Según apuntó en entrevista en la 99.9, ésta no es la época del año para trasplantar especímenes como pretende la comuna. Sería condenarlos a la muerte. Hablamos, claro, de los árboles de avenida Libertad, que pretenden erradicar para ensancharla. Aparte, pésimo negocio: unos 10 mil por cada trasplante. A hacer números y agarrarse la cabeza.
Sabe que hace falta moneda para pagar las expensas comunales. Transpira la camiseta a más no poder, pero choca inexorablemente contra el muro: ¿cómo se arreglan los números si Gap despilfarra a lo loco, compra periodistas amigos o socios de ruta desde la cuenta Gastos del Intendente y anuncia compras millonarias que no justifican de dónde sale el dinero? Tanto esfuerzo para recaudar y el Namberguán se la patina así... No va a andar.
Abogada de Cristian Gabriel Albornoz, que en un ajuste de cuentas arremetió a los tiros contra Víctor Manuel Martínez, sostiene que su defendido es en realidad un angelito extraviado que no merece estar detenido sino en una parroquia de Miramar en la que recupera la buena senda. Qué bello que la gente tenga tanta fe en la misericordia divina.
Ya se hacía notar su ausencia en operaciones políticas destinadas al embarre de la cancha. Pero volvió y fue nuevas declaraciones: la ha emprendido en estos días con el único juez de faltas designado por Víctor Daniel Katz Jora. Sus imprecaciones contra el titular del Juzgado de Faltas Nº3 le van a dar un dolor de cabeza. Por aquello nunca bien ponderado de las calumnias e injurias.
Titular de la asociación que congrega a 300 familias vinculadas al trabajo en la terminal de ómnibus de Alberti y Sarmiento, acusa que en el cambio de estación los van a dejar afuera, y de paso cita varias cuestiones raras. Por caso, habla de un empresario teatral que ya tiene y establece planes para el predio ni bien se produzca el traslado. ¿Ya privatizaron todo? Qué momento, señor, qué momento.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El fiscal del caso Carolina Píparo detalla cómo sigue la causa y afirma que estos delincuentes no salen a robar para alimentar a sus hijos sino para vivir sin trabajar, consumir drogas, entre otras cuestiones.