Viene de la mano del poder, y por aquí hizo yunta con Florencio Aldrey. Aunque estaba seguro de que nada se le interpondría, está por aprender que eso de “Io te manejo todo” no es tan así: tiene buena prensa, nada más. Los corcoveos de los lugareños que no ceden a sus presiones ya lo incomodan, y habrá más barullo en torno de su persona y su estación terminal tercermundista.
Volvió de la mano del patroncito de estancia, como no puede ser de otra manera en el feudo coruñés. Y arremete decidida en defensa del emprendimiento que ha bendecido su mesías, es decir, la estación terminal tercermundista ya citada. Los soliloquios y las defensas se caerían solitas si te apersonaras en el tingladito de rastis con barcitos no habilitados. Porque a las palabras rubias también se las traga la realidad.
Hay gente que tiene la suerte de poder tomarse vacaciones cuando las papas pelan. Es que no le sienta estar en el candelero, y los jueguitos de poder e intrigas palaciegas que teje lo están ahogando en el veranito marplatense. Por eso cazó bronceador, sillita playera y a bajar el estrés a la playa, lejos de las preguntas incómodas que de todos modos no piensa contestar.
El abogado administrativista devenido luchador tardío por algunos derechos humanos dice tener un plan para combatir la inseguridad. Mirá vos, algo así como un Francisco de Narváez de izquierda. ¿Izquierda?, bueno, algo por el estilo.
Retornó recargada. “A Otero le vamos a enseñar que no puede patotear a los marplatenses así como así”. Sí, sí, Otero, el del tinglado de rastis, novel aspirante a capanga de la aldea. Ojo con Vilma, que viene a toda máquina con el reforzado bloque radical.
Era una de las voces altisonantes contra los boliches de Alem. Su híper famoso lugar de entretenimiento nocturno, Sobremonte, venía diezmado por falta de número en las pistas merced al público que deriva en la calle de marras. Pero ya fue, todo fue un temita de preposiciones: ya no está contra, ahora estará en. Alem, claro, porque allí abre sucursal de Coyote. Cuando la única patria es el verde, no hay rencor que dure cien años.
Geólogo, de familia fundante de la barriada de Villa Primera, el 24 de agosto pasado le elevó nota a GAP/Perogrullo anunciando catástrofe en ciernes por defecto de la construcción de la nueva terminal de micros. A mirar al cielo, aprender a rezar o comprarse un arca, que se vendrá el agüita, y no será gratis.
Hay que hacerle un homenaje al tipo. Sostiene que su asamblea ambiental fue la primera que alertó sobre el inminente vandalismo que caería sobre los árboles de la avenida Libertad para facilitar el ingreso de los ómnibus de larga distancia. Bueno, si asegura que avisó primero, será así. ¿Alguien quiere disputar el lugar?
Accionista marplatense de la primera hora, de fidelidad perruna con el jefe (no con Aldrey, con GAP), viene para hacerse cargo de Inspección General. Juran entre bambalinas que es un hecho, así que él ya prueba traje acorde al cargo. Va a necesitar suerte. Mucha. Y más. También podría necesitar un jefe de verdad.
Ha escrito una columna en la que proclama la vuelta de la militancia. Justo él, que sólo ha militado en la búsqueda de negocios por medio de la política. Si la renovación de la política que Duhalde anuncia es este personaje, no sólo estamos mal, sino que además vamos para el c…jo.
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
Expone su posición sobre cómo deberían funcionar los Consejos Vecinales de Salud.